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MARY READ, LA MUJER PIRATA QUE VISTIÓ DE HOMBRE TODA SU VIDA.

Cuando era niña, me encantaban las historias de piratas. ¿A quién no? Leía sus aventuras, soñaba con navegar, dormir bajo las estrellas, luchar con espadas y beber ron rodeada de buenos mozos….bueno, esto igual no , no olvidemos que era una niña. Pero vamos, que me atraían muchísimo con ese aire de libertad y rebeldía que siempre han tenido.

Recuerdo que a mi padre también le gustaban. Tenía un libro que se convirtió en imprescindible para mí. Tanto, que cuando me independicé se lo robé se lo cogí prestado y desde entonces lo tengo en casa conmigo. En ese libro, que recorre la historia de la piratería desde la antigüedad hasta nuestros días, había un capítulo dedicado exclusivamente a dos mujeres pirata: Anne Bonny y Mary Read. Mi mundo explosionó: ¿Mujeres pirata? ¿Habían existido? Así entré en contacto con estos dos personajes que tantísimo me han gustado desde entonces. Al primero le dediqué una novela entera, De viento y sal y el segundo va tan unido al primero que, por supuesto, tiene un peso muy importante en la novela.

Pero Mary también quiere ser protagonista y, como es evidente que se lo merece, hoy vamos a profundizar en su historia. Nuestra protagonista tuvo una vida que supera lo que podamos leer en cualquier novela o ver en cualquier película.

PRIMEROS AÑOS DE MARY READ

Nació en Londres allá por 1690, hija ilegítima de un hombre desconocido. Como quiera que su madre estaba casada con un marino con el que tuvo un hijo, al enviudar la abuela del niño, que estaba bien posicionada en lo económico, les ayudaba con una pequeña manutención. Cuando el pequeño murió, la madre vistió a Mary de muchacho y lo hizo pasar por su hermano para no perder la pensión. Así pues, Mary creció como un niño y se acostumbró a actuar como tal.

Con dieciséis años se enroló en un barco de guerra británico que deserto frente a la costa holandesa. Allí Mary se alistó en el ejército y combatió en Flandes, primero en la infantería, luego en caballería. Participo en numerosos combates y escaramuzas, y se enamoró de un compañero de escuadrón, al que acabó confesando su secreto. El compañero no solo no se enfadó, sino que le correspondió. Ella hizo público su secreto, abandonó el ejército, se casaron y abrieron una pequeña posada en Flandes, Las tres herraduras, con el dinero que fue el regalo de bodas de sus compañeros del ejército.

Mary Read
Mary Read, en un dibujo antiguo.

ENCUENTRO CON JACK RACKHAM Y ANNE BONNY

Durante un tiempo vivió como mujer, pero la pobre Mary no tuvo una vida fácil: su marido murió, la guerra acabó y la posada quebró. Así pues, en 1719 volvió a vestirse de hombre y se enroló en un barco holandés que iba hacia las Indias Occidentales, con la mala (o buena, según se mire) suerte de que este barco fue abordado por Calico Jack y su tripulación. Mary Read, que se hacía llamar Mark, pidió ser aceptado en la banda pirata, y allí comenzó una breve carrera que la metería de cabeza en los libros de historia.

Anne Bonny, la otra mujer pirata de la tripulación de Rackham, pronto descubrió su secreto. Lo que pasó entre ellas no está claro: algunos dicen que eran amantes, otros que formaban un trío muy bien avenido con Jack, otros que simplemente eran amigas y cómplices como únicas mujeres del barco. Lo que sí sabemos es que Jack se enteró por fin de que tenía otra mujer a bordo (dicen que porque tenía unos enormes celos de ese joven marinero con el que tanto tiempo pasaba su amante, Anne, lo que hizo que al final tuvieran que confesárselo) y no pareció importarle demasiado.

Sea como fuere, Mary acabó enamorándose de otro tripulante, un artista que se había unido a la banda de Jack después de ella. Hubo un duelo, dicen que entre Mary y un pirata que se iba a batir con su amado. Parece que ahí ella descubrió su género antes los compañeros. El artista le correspondió. Pero de nuevo la felicidad esquiva a nuestra pirata: en 1720 fueron capturados por Jonathan Barnet, un enviado de Woods Rogers, gobernador de Jamaica.

 

Portada de Las mujeres pirata
El duelo de Mary Read. Dibujo portada de Las mujeres pirata, de Henry Musnik, Ed. Renacimiento.

CAPTURA Y PRISIÓN

El día anterior parece que habían capturado un barco con una gran carga de alcohol y algunos hombres de la tripulación habían desaparecido con su parte del botín. Parece que Jack invitó a subir a bordo a marineros de otro barco para beber con ellos. El motivo, o incluso la realidad de este hecho, no está claro. Pudiera ser que quisiera persuadirles de unirse a su tripulación. Tal vez solo quería compañía. De cualquier manera, cuando a la mañana siguiente Barnet les abordó, solo tres personas estaban en condiciones de defenderse: Mary, Anne y un joven marinero que parece ser el amante/marido de Mary.

Según las crónicas lucharon como demonios salidos del infierno, a mandoblazo limpio, con pistolas, incluso con los puños, los dientes y los pies. Hubo que atar a las dos mujeres para que dejaran de resistirse. “¡Ay, si en lugar de estos miedicas hubiera tenido mujeres a mi lado!” dicen que dijo Mary al ser capturada.

Tenemos un relato pormenorizado del juicio. Mary declaró: “No me asusta la horca. Nunca he temido a la muerte, eso lo dejo para los cobardes que, gracias a Dios, permanecen lejos del mar por miedo a los castigos pendiente y se contentan con robar en tierra, engañar a viudas y huérfanos, perjudicar al prójimo y, sin embargo, son considerados gente decente. Si semejantes bribones invadieran el mar al no tener castigos, pronto se acabaría toda clase de piratería hecha y derecha”.

Toda la tripulación fue condenada a muerte. Mary, al igual que Anne, consiguió un aplazamiento por encontrarse encinta, pero el respiro le duró poco: en la Primavera de 1721 cogió unas fiebres y murió en prisión, con treinta y un años. Una vida corta pero muy intensa, en la que la realidad supera a la ficción.

Grabado en madera de Mary Read
Mary Read, grabado en madera del S. XVIII

VISIÓN DE MARY READ

En un libro de 1837, Las aventura y el heroísmo de Mary Read, se la describe así: “Su conducta siempre estuvo muy acorde con sus principios de virtud a pesar de la fogosidad de sus sentimientos. Aunque se hubiese dejado llevar por un modo de vida deshonroso que dejó una marca en la memoria y le concedió un lugar entre los criminales de su tiempo, poseía una conducta recta, muy superior a la de muchas mujeres que no tuvieron que sufrir las tentaciones de faltar a la castidad y al honor femenino”

Mary aparece en distintas novelas, videojuegos y series de televisión, donde siempre se da una visión positiva de ella. A pesar de estar fuera de la ley el hecho de ejercer la piratería siendo una mujer y los testimonios que hay de su carácter y su honradez han dejado para la posteridad una imagen muy favorable de ella.

Tanto Mary con Anne han sido reivindicadas por el movimiento LGTBI+. No existen pruebas fiables de que entre ambas existiera una relación, sin embargo, no hay que olvidar que los testimonios y datos que han llegado hasta nosotros son de una época donde esta opción ni siquiera se planteaba ni se aceptaba, mucho menos se dejaba constancia por escrito. Así que ¿Quién sabe? Pudiera haber sido, teniendo en cuenta la mente abierta de los piratas con respecto a la sexualidad, el carácter de ambas mujeres y la situación en que se encontraban.

Y hasta aquí la biografía de hoy. Espero que os haya resultado interesante. Momento spam: si os apetece leer más sobre ella, en mi novela De viento y sal tiene un papel importante.

MUJERES PIRATAS DE LA HISTORIA I

Cuando pensamos en los piratas, a todos nos vienen a la cabeza imágenes de luchas con espadas en las cubiertas de los barcos, tesoros enterrados, barriles de ron…con un elemento común. Todas estas escenas están siempre, de forma invariable, protagonizadas por hombres. ¿Qué pasa con las mujeres? ¿Hubo mujeres pirata a lo largo de la historia? ¿Será verdad eso de que no eran admitidas a bordo?

Pues lo cierto es que sí, hubo mujeres piratas en la historia, y no pocas, aunque es cierto que en algunos momentos y zonas del mundo tuvieron que subir a bordo disfrazadas de hombre. Pero esto no siempre fue así: en el norte de Europa, sobre todo durante la era vikinga, hubo numerosos casos de mujeres piratas que navegaron y saquearon en igualdad de condiciones con los hombres.

A lo largo de una serie de artículos (tres, probablemente, pero ya iremos viendo) os hablaré de estas mujeres que, desconocidas en su gran mayoría frente a sus homónimos masculinos, demostraron que el valor, el arrojo y las ansias de libertad, de poder o de venganza no son exclusivas del sexo masculino.

MUJERES PIRATA EN LA ANTIGÜEDAD

 

Moneda con la efigie de Artemisia I de Halicarnaso

 

 

Pero empecemos por el principio: en la antigüedad, en una Grecia en que las mujeres apenas podían salir de sus casas en la mayoría del territorio, Artemisia I de Caria, reina de Halicarnaso, brilló con luz propia. Predecesora de la Artemisa que construyó el Mausoleo de Halicarnaso, considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo, Artemisa fue una reina pirata que se alió con los Persas para luchar contra los griegos.

En la batalla de Salamina, el gran Jerjes dijo de ella que «valía más que todos sus generales hombres juntos». Los griegos, indignados porque una mujer atacara a Grecia, ofrecieron una recompensa de diez mil dracmas por su cabeza, aunque Heródoto elogió su valor y su sabiduría.

 

 

 

 

En la actual Albania encontramos a la reina Teuta, que gobernó Iliria tras la muerte de su esposo Agrón. Expulsó a los helenísticos de sus costas, conquisto Corfú y su flota pirateó por el mar Jónico y Adriático saqueando naves romanas hasta que el senado no pudo hacer oídos sordos a las quejas de los comerciantes y se desató un conflicto que acabaría en la I Guerra Iliria.

 

EL NORTE DE EUROPA

Estatua de Freydis en Riekiavik

 

Volviendo al Norte de Europa, muchas de las que conocemos navegan en la difusa línea que separa la realidad de la leyenda. Ahí tenemos a Freydis, hija de Erik el rojo, a la que se menciona en dos sagas como participante de las expediciones vikingas a Vinlandia (que corresponde a la actual Groenlandia y Terranova).

También a Rusla, la doncella roja, la más sanguinaria de todas las guerreras vikingas, una escudera o skjaldmö noruega del s. X que luchó contra los irlandeses, quienes le dedicaron su sobrenombre debido a su crueldad y falta de compasión en la batalla. Su hermana Stikla también se lanzó al mar, para escapar de un matrimonio impuesto.

 

 

 

 

 

 

Awilda fue una princesa guerrera que vivió en el s.V en el territorio que hoy es Suecia. Hija del rey de Gotland, consiguió que su padre le diera permiso para convertirse en guerrera, consiguiendo tal fama que el rey de Dinamarca quiso casarla con Alf, su hijo. Ella se negó y escapó. Se hizo a la mar con una tripulación de mujeres comenzando su carrera como pirata.

Cuando llegaron a una isla donde una flotilla pirata se había quedado sin capitán, Awilda fue elegida su líder, y se dedicaron a piratear por toda la zona hasta el rey de Dinamarca, furioso por los ataques a sus naves, mandó a su hijo a capturarlos, sin saber que ella era la responsable. Tras la batalla, en que los daneses resultaron vencedores, Awilda se rindió. Su historia tuvo un final romántico: Alf quedó prendado de su prisionera y de su valor y carácter, y ella decidió que el príncipe había demostrado su valía. Se casaron, tuvieron una hija y acabaron siendo los reyes de Dinamarca.

Awilda o Alvilda, reina de Dinamarca.

También en el s.V, la princesa noruega Sela acompañó a su hermano Koller, rey de Noruega, a batallar contra la flota pirata de Horwendil, rey de Jutlandia. Los ejemplos son numerosos en esta zona de Europa y en esta época. La Gesta Danorum es la principal fuente de la que disponemos para saber de las vidas de estas mujeres que siguieron lo que su corazón les dictaba y lucharon codo con codo con los hombres, ganándose su respeto como guerreras y piratas.

Hasta aquí esta primer aparte. En la segunda (que puedes leer aquí) haremos un recorrido por las mujeres que piratearon en la zona centro y Sur de Europa, y nos trasladaremos a la América colonial para conocer algunas de las famosas piratas del Caribe.

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