TRUCOS PARA TERMINAR EL NANOWRIMO

Escribo esto a día 14 de diciembre. Catorce días del reto del NaNoWriMo, esa tortura extrema en que muchos escritores nos metemos por vicio, porque en el fondo nos gusta el barro aunque lo disfracemos de que es una gran oportunidad para crear el hábito de escribir (que también, pero lo que nos va es el barro). Muchos nos apuntamos entregados, deseando pegarle un empujón a ese proyecto que tal vez está un poco estancado o, tal vez, queramos empezar a desarrollar esa idea que se ha hecho un hueco en nuestra cabeza y no nos deja pensar en otra cosa. Sea como sea, empezamos con muchas ganas y con las ideas muy claras y, tal vez, llegando tan cerca del ecuador nos empiezan a faltar las fuerzas. ¿Qué podemos hacer para seguir adelante con fuerzas renovadas? Aquí os traigo unos trucos para no desfallecer cuando lo veamos todo negro como las puertas de Mordor.

<span>Photo by <a href="https://unsplash.com/@nickmorrison?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditCopyText">Nick Morrison</a> on <a href="https://unsplash.com/s/photos/writer?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditCopyText">Unsplash</a></span>

  • Hay que tener en cuenta que la vida tiene muchas obligaciones: trabajo, estudios, familia…No tenemos todo el día para dedicarle a nuestro reto y se trata de sacar tiempo para todo. Mi consejo es que os hagáis un planning. No es tan difícil, si lo piensas una hora-hora y media al día es relativamente sencilla de sacar. Vale, si tienes críos igual no tanto, pero ya me entendéis. Se trata de no procrastinar: ese rato que remoloneas en la cama después de que suene el despertador, el mirar al infinito durante diez minutos cuando sales de la ducha y te pones el albornoz…son grandes placeres de la vida, sí, pero nada comparable con recibir tu título de NaNoWinner, creedme.
  • Si tienes una tablet con teclado, un notebook pequeñito, lo que sea, llévalo siempre encima. Nunca sabes cuándo te vas a encontrar un rato libre en el que podrías aprovechar para arañar unos cientos de palabras: esperando a que el médico te atienda, en una terraza al abrigo de una estufa, en un rato muerto en el trabajo (que no me oigan los jefes)…
  • Es importante descansar. Si no duermes lo suficiente, ni rendirás en tu vida diaria ni lo que escribas tendrá un gran valor, pues con el cerebro hecho puré de cafeína no se va a ningún lado. En serio: duerme. Ese mito del escritor que vive a base de café y cigarros y escribe de forma compulsiva olvidando el descanso es, en la mayoría de casos, solo eso: un mito.
  • Si crees que un día, tal vez el fin de semana, vas a tener más tiempo libre, aprovecha para hacer una maratón para tener un colchón de palabras para esos días en que te resulte imposible escribir. Los días normales yo trato de hacer unas 100-150 palabras de más. Son cinco minutos, una vez puesto no cuesta nada, pero si a eso le sumas días en que tienes más tiempo y haces 500-1000 palabras de más te encuentras con dos o tres días en que puedes fallar. Yo lo que hago es poner una mañana entera o una tarde del fin de semana y tratar ese día de duplicar las palabras del día. Me dedico a eso, a escribir, a hacer sprints, motivarme con otra gente que esté también en ello…Ayuda mucho.
  • No corrijas. En serio: no lo hagas. Soy la primera a la que la vista se le va directa hacia esas palabras tachadas en rojo (mi mente va más rápido que mis dedos y mezclo palabras y letras que da gusto, maldita distecla). Pero no lo hagas o, al menos, no hasta que hayas cumplido las palabras del día. Piensa que noviembre es para escribir, ya corregirás en diciembre. No pierdas el tiempo con eso.
  • No investigues. Si de repente te encuentras que hay algo que no sabes (estilo cómo hacen la ceremonia del té en el Kyoto del siglo XVIII en los meses de Primavera) no te pares a investigar. Apunta para investigarlo más tarde y sigue escribiendo. No es momento de investigar, lo que no hayas hecho en octubre ya lo harás en diciembre. Sé que es difícil contener las ganas de investigar que surgen sobre detalles relacionados con la historia, pero no pierdas el tiempo con eso.
  • Si aún no te has apuntado a ningún grupo de escritores que estén haciendo el NaNoWriMo al mismo tiempo que tú, hazlo ahora. Hay que tener cuidado para que no suponga una pérdida de tiempo (yo lo silencio para escribir y hablo, escribo…el resto del día), pero motiva muchísimo hablar con otras personas que estén pasando por lo mismo que tú, que te digan que te sientes para escribir las 500 palabras que te quedan, que te aplaudan cuando ya lo hayas conseguido y que te despejen dudas que puedas tener sobre tus proyectos. Estos grupos son siempre recomendables, pero durante este mes, diría que son imprescindibles.
  • Relativiza. Al final, nos apuntamos a esto para disfrutar. Para acabarlo, claro, pero para disfrutar del reto, para escribir, para sentir esa sensación de pegarte el día pensando en tu historia. Es motivador y maravilloso, pero también agotador. No olvidéis qué es lo importante. Si no se puede, no se puede. El año pasado estaba en plenas correcciones finales de De viento y sal, que salía en diciembre. Me releí el libro varias veces durante el mes y esas correcciones me llevaban mucho tiempo. Además estaba trabajando mis horas habituales, y encima a primeros de diciembre nos cambiábamos de local en mi empresa y estábamos haciendo las reformas del nuevo, lo que nos exigía mucho tiempo también. Hacia el día veinte vi que iba a resultar imposible y me retiré con 30000. Si os ocurre eso, pensad que todas las palabras que habéis escrito no existían el día uno, así que tomad eso como un triunfo y tratad de seguir escribiendo a diario.

Bueno, espero que estos consejos os hayan servido. Si tenéis algún truco más que queráis compartir conmigo, decídmelo en comentarios. Si habéis llegado hasta aquí. ya tenéis casi la mitad hecha. ¡Mucho ánimo! Os puedo asegurar que la sensación de orgullo y satisfacción (que diría alguno) cuando escribes la palabra número cincuenta mil es increíble.

Imágenes de la entrada:

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TRABAJAR EN VARIAS NOVELAS A LA VEZ: PROS Y CONTRAS

¡Buenos días a todos! En la entrada de hoy vamos a desgranar los pros y los contras de trabajar en varios proyectos a la vez.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que lo que es válido para una persona puede no serlo para otra: al igual que hay escritores brújula y escritores mapa, hay quienes se ven cómodos trabajando en varios proyectos a la vez y quienes lo ven imposible.

Trabajar en dos, tres o incluso más proyectos de escritura simultáneos tiene como principal ventaja la constante estimulación. El aburrimiento es prácticamente imposible. Al fin y al cabo, si te saturas de una historia, pasas a otra y avanzas en esa hasta que el cuerpo te pida cambiar. Hay gente que necesita estos cambios constantes, que se agobian cuando están muchos meses metidos en un mismo proyecto. Para este tipo de personas, puede venir bien. Otra ventaja es que, si son proyectos de temáticas distintas, puedes ir variando según el día que tengas. Si estás en un único proyecto y es, pongamos por ejemplo, una historia de amor romántico y cuqui, y ese día te levantas enfadada con el mundo, puede ser que si no tienes una escaleta fijada tus protagonistas acaben con una enfermedad terminal, o separados, o caiga una bomba nuclear que acabe con todos. Así, si tienes un día épico puedes dedicarte a un proyecto de fantasía, si te sientes dark al terror, o si te levantas feliz de la vida a la chic lit.

Como desventaja, nos encontramos con que el avance se ralentiza muchísimo: si escribes en, pongamos tres proyectos, de forma simultánea, tardarás el triple en terminarlos, y eso puede dar lugar a frustraciones y abandonos al ver el final tan lejano. Además, tienes que ser un experto de la organización, o las personalidades de unos personajes pueden acabar influyendo en las de otros que no viven ni en el mismo mundo.

 

Si escribes única y exclusivamente para ti, si no te importa si tus escritos ven alguna vez la luz del día o se quedan para siempre en una carpeta de tu ordenador, si lo único que buscas es disfrutar con la escritura, puede ser una buena opción. Si no, creo que hay que ser muy organizado para conseguir llevar adelante varios proyectos simultáneos con éxito.

Si aún así decides que vas a seguir este sistema, te daría algunos consejos:

  • Ten un cuaderno para cada proyecto, a parte de una carpeta en Word o el programa de escritura que utilices. De esta forma podrás apuntar las ideas, dudas o notas que se te ocurran de cada historia sin que se mezclen con las demás.
  • Desarrolla fichas de personaje exhaustivas, así como descripciones del mundo, época y cultura en que se desarrolle cada historia y tenlas delante cuando estés con ese proyecto. Así evitarás que la protagonista rubia pase a ser pelirroja, que el mago medieval consulte su reloj o que un huérfano pida consejo a su madre. Esto es importante con los personajes secundarios, porque los desarrollamos menos que los principales y podemos olvidar esos detalles.
  • La escaleta es tu amiga. Si eres brújula y además llevas varios proyectos a la vez, tengo que decirte una cosa: ni George R. R. Martin es capaz de hacerlo. Si tú puedes y después no pierdes meses corrigiendo gazapos y errores en cada historia, tienes toda mi admiración. Sin embargo, creo que es más fácil combinar proyectos cuando tienes escaletas hechas de cada uno de ellos.

 

Los puntos débiles de este sistema son los puntos fuertes de dedicarte a una sola historia: te sientas, la piensas, la estructuras, creas los personajes y las situaciones y te pones a escribir hasta que terminas con la historia. Es más rápido, la productividad por lo tanto suele subir, la moral está alta al ver cómo el proyecto cada vez se encuentra más cerca de terminar, y estás centrado en una sola historia, por lo que no hay interferencias. Si eres capaz de no dejarte influenciar en exceso por tus estados de ánimo y continuar tu historia por el camino que tenías trazado para ella, y no te dejas tentar por los cantos de sirena de nuevas historias hasta que termines la que tienes entre manos, este sistema es perfecto para ti. La parte negativa es que hay momentos en que puedes sentirte agobiado y necesites cambiar de «ambiente», y si estás con un solo proyecto, esto no es posible.

¿Qué sistema uso yo? Como casi siempre, uno mixto. No muchas veces tengo claro cuál es el proyecto al que me quiero dedicar. Así que comienzo con varios, pero no avanzo mucho, solo lo hago hasta que uno de ellos me cautiva por completo. Entonces dejo los demás aparcados hasta que llegue su momento y me pongo en exclusiva con el elegido. Ahora mismo tengo tres proyectos escaletados, con mundos desarrollados, personajes definidos e investigación realizada. Uno apenas empezado, otro con todo el inicio escrito y un tercero que resultó el vencedor de la justa y con el que estoy al 100%. La parte buena es que, cuando consiga terminar este, tendré dos proyectos avanzados con los que resultará más fácil ponerse porque mucho trabajo ya estará avanzado. Eso, claro está, siempre que no se me cruce otra idea por la cabeza. Pero por lo pronto, una vez tomada la decisión, me dedicaré al proyecto actual hasta que esté listo para ver la luz.

Entonces, si estoy solo con una novela, ¿Cómo hago esos días en que la cabeza me va a explotar, estoy un poco harta de ese contexto histórico-cultural y hasta de mis propios personajes?  Cuando eso ocurre, escribo un relato. Un relato es algo rápido, corto, que te ayuda a despejar la mente y puede resultar muy satisfactorio con un esfuerzo reducido en comparación a una novela. Lo terminas en un par de días y vuelves a lo que estabas haciendo con ganas y energía. Y, por si fuera poco, vas haciendo una colección de relatos que, si son de temáticas similares, quién sabe si pueden acabar siendo en algún momento una antología. Lo que viene siendo un win-win. 

Contadme ¿Vosotros sois almas libres que revolotean de proyecto en proyecto u os centráis en uno y no descansáis hasta tenerlo terminado?

QUÉ ES ESO DEL NANOWRIMO Y LOS CAMP NANOWRIMO

 

Parece mentira que, a día de hoy, haya quien no sabe de qué trata este reto. Sin embargo, hace poco más de un año, yo estaba en esa situación y tuve que hacer una búsqueda por las redes para enterarme bien de qué iba aquel reto de nombre impronunciable que sonaba a meterse en camisa de once varas y en el que, por supuesto, quería entrar desesperadamente.

El NaNoWriMo en un movimiento que surgió en 1999 con veinte participantes y que ahora agrupa a cientos de miles a lo largo y ancho de todo el mundo. Es el acrónimo de National Novel Writing Month (en inglés, of course) y como su propio nombre indica se trata de escribir una novela (o la mayor parte de ella) durante los días 1 al 30 de Noviembre. Hay que escribir 50000 palabras, lo que arroja la nada desdeñable cifra de 1667 palabras diarias (ahí es nada). 50000 palabras equivalen, más o menos, a ciento cincuenta páginas, con un margen de error según tipología y fuentes que se consulten. Es un mes muy divertido pero agotador, en el que hay que sacar tiempo de donde no lo hay, entre la vida diaria, laboral, familiar y personal, para sacar adelante esas palabras. Un mes en el que las redes e internet se vuelven locas y el café es tu mejor amigo, donde sentirte parte de algo grande y con la motivación por las nubes. Y si lo consigues completar (es una competición contra ti mismo, nadie controla si dices la verdad o mientes) consigues un certificado de ganador que hace que el orgullo te salga por las orejas, y un descuento del 50% en la licencia de Scrivener, el mejor programa de escritura del mundo mundial.

Para participar solo tienes que darte de alta en su página y, si lo deseas, buscar amigos (aquí conocidos como buddies) con los que compartir retos y el número de palabras que llevas escritas, y a funcionar. Rellenas tu perfil y, si lo deseas, das datos del proyecto que vas a llevar a cabo, como título o sinopsis. Se trata de escribir sin releer ni corregir lo que estás escribiendo, solo escupir palabras. Ya tendrás tiempo más adelante de coger lo que has escrito y ver qué merece la pena y qué no. Tú escribe donde más cómodo te resulte, incluso hay gente que lo hace a mano, y cada día tienes que meter las palabras que has escrito en el contador. Antes de las doce de la noche del 30 de noviembre tienes que subir un fichero con las 50000 palabras a la web para que te la validen. Como hay gente a la que no le gusta subir su novela sin saber quién podría leerla, se da la opción de subir cualquier fichero con ese número de palabras. De hecho, buscando por internet hay words con 50000 palabras aleatorias que sirven para esa verificación. ¿Puedes engañar al sistema? Por supuesto, pero te estarían engañando a ti mismo. ¿Qué sentido tiene?

El reto tiene que dedicarse a un mismo proyecto (o sea, escribir una novela), si utilizas las palabras en proyectos distintos, en artículos para tu blog o trabajos para los estudios, si decides hacer menos palabras o comenzarlo y acabarlo más tarde (por ejemplo, del 15 de Noviembre al 15 de Diciembre) entonces eres lo que se conoce como  un NANOREBEL. Que mola a lo lado luminoso de la fuerza y los rebels son muchos, pero no es estás haciendo el Nano como los cánones mandan.  En otra entrada daré trucos y consejos para llevarlo a cabo, de momento se trata de saber a qué nos enfrentamos.

Si el NaNoWriMo (Nano para los amigos) es siempre en Noviembre y siempre consiste en 50000 palabras, hay otros dos meses en el año que se llevan a cabo iniciativas parecidas. Son los Camps NaNoWrimo (campnano a partir de ahora). Estos meses son Abril y Julio. Aquí las normas se vuelven un poco distintas. Los camps surgieron con la idea de corregir lo que se había escrito en el Nano anterior tras un (muy necesario) tiempo de reposo, pero también se pueden utilizar para proyectos nuevos. En los camps tú eliges el número de palabras que quieres escribir, por lo que, salvo que tengas un punto masoquista (claro que. si eres escritor/a, ese punto viene de fábrica) puedes pasar el mes más relajado y disfrutar incluso más, aunque admito que no tienen el encanto del Nano oficial.

Yo desde luego os animo a participar en todo lo que podáis porque, al fin y al cabo, os va a servir para trabajar la disciplina y el hábito de escribir a diario, y porque el empujón que reciben vuestros proyectos es tan motivador que luego querrás seguir escribiendo al mismo ritmo (aunque para la mayoría eso resulte imposible).

En mi caso particular, mi primer Nano fue el de 2018, que conseguí ganar con gran orgullo. Lo que empecé en Noviembre lo continué después y acabó convertido en mi primera novela publicada, ‘De viento y sal’. En 2019 lo empecé pero a las 20000 palabras tuve que abandonar, porque en esa época estaba metida en una reforma, una mudanza, las correcciones de la novela que se publicó en Diciembre (o sea que estábamos con la locura pre-publicación) más el trabajo habitual y me resultó imposible, llegado un punto, poder llevarlo a cabo todo y seguir durmiendo de vez en cuando. Este año, aprovechando que el confinamiento nos hace quedarnos en casa a la mayoría y que no puedo trabajar, me he apuntado y me he puesto una meta de 30000 palabras, que espero cumplir, aunque voy con retraso.

Si has llegado hasta esta entrada porque no sabías que era eso que oías por ahí y te he aclarado las ideas, me alegro. Si has decidido apuntarte, me alegro aún más. Me gustaría leer tus experiencias y saber qué te ha parecido participar en un reto tan motivador como este.

¡Hasta la próxima entrada!