Autor: clarasmendivil

DÍA DEL LIBRO 2021

El año pasado el mundo estaba confinado. El 23 de Abril estábamos metidos en casa, mirando la tele de forma compulsiva, tratando de no pensar demasiado en todo lo que estaba pasando fuera de los muros de nuestro hogar, rogando para que, al menos nosotros y nuestras familias, se librasen de la pandemia. Tal y como estaban las cosas, que el Día del Libro no se celebrara era un mal menor, algo obvio a lo que no había que dar más vueltas.

Pero era imposible no sentir pena. Con De viento y sal recién publicado, con compromisos para firmar en varias casetas, con toda la ilusión por mi primer Día del Libro al otro lado de la mesa, y yo metida en mi casa. Hicimos eventos por las redes, pero no es lo mismo. Hablar con la gente, firmar libros, brindar con los editores y las compañeras…todo eso no se consigue por las redes, pero en fin.

Pero este año parecía que la cosa estaba mejor, al menos lo suficiente como para que se decidiera permitir la celebración de este día, aunque fuese con algunas diferencias y, por supuesto, con todas las medidas de seguridad. En lugar de en el Paseo de la Independencia en medio de la ciudad, este año se organizó en el parque José Antonio Labordeta, con aforo súper reducido y manteniendo la distancia de seguridad.

Salió un día radiante y la gente se echó a la calle con ganas de solecito, libros y parque. Eso se tradujo en colas inmensas desde primera hora de la mañana. Hora y media y hasta dos horas tuvo que esperar la gente para conseguir acceder al recinto, donde los sesenta puestos se sucedían uno tras otro en un paseo que garantizaba la ausencia de aglomeraciones. Fue una lástima que tantas personas se quedaran sin poder entrar, espero que en 2022 podamos celebrarlo sin aforos ni mascarillas, repartiendo abrazos y sonrisas que no haya que intuir en los ojos.

En el puesto de mi editorial, Pregunta Ediciones, hubo jaleo durante todo el día. Fue muy divertido. Un ambiente fantástico, porque salía en primicia una antología de relatos en la que participo, De bares y mujeres, y estuvimos durante todo el día varias de las autoras compartiendo firmas y risas. Pude conocer a algunos compañeros y compañeras con los que todavía no había coincidido y poner cara a personas de las que llevaba tiempo oyendo hablar.

Te dejo aquí algunas de las fotos de este mi primer Día del Libro como autora, maravilloso, emocionante, precavido y un poco extraño. Espero que hayas podido disfrutar del día en tu ciudad, si es que se ha celebrado, y que hayas hecho honor a la tradición, regalando y regalándote al menos un libro (yo me he venido a casa con unos cuantos).

SAYYIDA AL-HURRA, LA REINA PIRATA DE TETUÁN

Cuando comencé a investigar acerca de las mujeres pirata en la historia, no esperaba encontrarme tantas. Conocía algunos nombres, como la mayoría de nosotros, y no se me había pasado por la cabeza que hubiera tal cantidad de mujeres que se dedicaran a la piratería. Por eso, cuando me encontré con las referencias a Sayyida Al-Hurra, la reina pirata de Tetuán, me quedé de piedra. ¿Una mujer, gobernante de una ciudad en territorio medieval musulmán por derecho propio? No me lo podía creer. Pero sí, así fue. Una mujer con tanto poder que incluso el temido pirata Barbarroja negoció con ella para repartirse el territorio de caza. Una mujer con las ideas tan claras que se convirtió en reina de Marruecos bajo sus propias condiciones. Hablé de ella en la segunda parte de mi artículo «Mujeres pirata de la historia», pero se merecía un espacio propio. Aquí lo tenéis.

SAYYIDA AL-HURRA, UNA MUJER NACIDA PARA GOBERNAR.

El nombre con el que ha pasado a la posteridad no es el suyo propio, en realidad es un título. Significa «La noble dama» o «La dama libre». Se cree que su auténtico nombre pudo ser Aisha.

Nació en 1485 en Granada, o en Chaouen, no se sabe. Era hija de un noble musulmán descendiente directo del profeta, Moulay Ali ibn Rashid al-Alami, y de una cristiana de Vejer de la Frontera, Lala Zohra, aunque su apellido original era Fernández.  Con siete años tuvieron que abandonar la península ibérica y se instalaron en Chaouen, pueblo que había fundado su padre como base militar y que era un refugio para los musulmanes que debían abandonar Granada.

Nuestra pirata, Sayyida, recibió una educación esmerada y muy completa, como correspondía a la hija de un noble. Sus estudios incluían matemáticas, teología, e idiomas. Además, era famosa en Chaouen por su elegancia.

PRIMER MATRIMONIO DE SAYYIDA AL-HURRA

A los dieciséis años se casó con Alí al-Mandri, amigo de su padre, treinta años mayor que ella y gobernante de Tetuán. Alí era un noble, jefe de una gran familia también huída de Granada, y su matrimonio había sido concertado cuando ella era una niña. Fue un matrimonio bien avenido. Alí siempre la trató como a una igual, le enseñó todo lo que sabía y cogobernó Tetuán con ella.

Ambos mejoraron la ciudad y le devolvieron el esplendor que había perdido tras la destrucción de la ciudad a manos de los castellanos en 1400, por tratarse de la base de los piratas berberiscos que atacaban a sus barcos. En el momento en que Sayyida y su marido gobernaban, Tetuán se había convertido en un refugio para los musulmanes que debían abandonar la península ibérica.

Alí al-Mandri tenía mala salud. Arrastraba secuelas debidas a numerosas heridas recibidas en distintas batallas, y además se estaba quedando ciego. Así que llegó un momento en que se retiró, y fue Sayyida quien gobernó en su nombre a partir de ese momento.

Sayyida al-Hurra

Sayyida Al Hurra, gobernante de Tetuán y reina pirata de Marruecos.

GOBERNANTE EN SOLITARIO Y ALIANZA PIRATA CON BARBARROJA

Quedó viuda en 1515 y gobernó hasta 1542 ella sola. Esto era muy inusual en territorio musulmán, pero aún así, Sayyida era amada y respetada por su pueblo, que la tenía en alta estima, a ella y a su capacidad para gobernar. Se reunió con el famoso pirata Barbarroja y acordaron repartirse el Mediterráneo como territorio de caza. Él se quedaba la parte oriental del mar, ella la occidental.

Y así ella manejó una enorme flota pirata desde su base de Martil que se dedicaba a secuestrar barcos portugueses y españoles para pedir rescate por ellos. Por supuesto, hizo muchos enemigos, entre ellos los portugueses, que se llevaban la peor parte de sus ataques. Alfonso de Noroña, gobernador de Ceuta, fue uno de sus más acérrimos rivales.

Barbarroja murió y su hermano Jeireddín Barbarroja lo sucedió en el trono de Argel y como jefe pirata. Sayyida mantuvo los acuerdos comerciales con él y ambos siguieron prosperando. Sayyida nunca subió a un barco pirata, que se sepa, y siempre manejó los hilos desde tierra, pero eso no le impidió ser la artífice de cientos de capturas que le proporcionaron gran riqueza y nombre.

 

SAYYIDA AL-HURRA SE CONVIERTE EN REINA PIRATA

En 1541 se casó con Abú al-Abbás Ahmad ibn Muhámmad, sultán de Fez, capital del sultanato Watásida. De forma excepcional, ella misma negoció los términos de la alianza matrimonial y la boda, por primera y única vez en la historia, se llevó a cabo en Tetuán, ciudad de la novia.  Ella pasó a ser reina, aunque cada uno seguía viviendo en su ciudad.

El problema es que la dinastía de su marido, la watásida, estaba en decadencia, mientras que la saadí se encontraba en pleno auge. Los saadíes eran una noble familia del Sur de Marruecos que estaban adquiriendo cada vez más preponderancia. Por ello, Abú al-Abbás había tratado de humillarlos y apartarlos, pero la jugada no le salió bien. Ellos se posicionaron como salvadores del reino, y pronto todo estalló.

El mismo año de su matrimonio los portugueses tomaron partido en esta confrontación, por supuesto a favor de los recién llegados, y el gobernador portugués de Ceuta cerró la plaza al comercio con Tetuán. Sayyida tenía un hija cuyo marido, Ahmed al-Hassan Hashim al-Mandari, era cercano a los saadíes. Su yerno y su consuegro acercaron posiciones con los enemigos de su marido el sultán, y en 1542 tomaron Tetuán.

ULTIMOS AÑOS

Sayyida tuvo que abdicar y retirarse a Chaouen. En 1554 los saadíes consiguieron su objetivo y conquistaron Fez, convirtiéndose en la nueva dinastía reinante.

Nuestra reina pirata siguió viviendo en la ciudad de su infancia, la conocida como «Perla azul» por el color de sus casas, hasta su muerte en 1561. Está enterrada allí, en uno de los pueblos más bonitos del mundo, y su tumba recibe la visita de muchísimas mujeres, atraídas por la historia de esta poderosa reina pirata.

Aún hoy, se le sigue considerando uno de los personajes más importantes e influyentes de la historia de Marruecos.

Espero que os haya gustado conocer un poco sobre la vida de esta mujer que fue gobernante por derecho propio en una época y un lugar donde eso no era ni fácil ni habitual, que dirigió una enorme fuerza pirata en el Mediterráneo Occidental sin pisar un barco y que dejó para la posteridad un nombre que da cuenta de su poderío y su libertad.

FREYDÍS EIRÍKSDOTTÍR, LA PIRATA HIJA DE ERIK EL ROJO

Los vikingos siempre han tenido un halo romántico de aventuras, fuerza y agresividad. En el imaginario popular se les ha visto siempre como esos hombres fuertes, con barbas y hachas, que llevaban cascos con cuernos (cosa que no es exactamente cierta) y que se dedicaban a pelear con cualquiera que quisiera sin miedo a la muerte porque el Valhalla les estaba esperando. Y Erik el rojo era uno de sus mayores exponente.

Yo tenía la misma idea de niña, así que cuando hace unos años estrenaron la serie Vikingos, me lancé a verla con toda mi ansia viva. Me reservo mi opinión sobre las últimas temporadas, pero las primeras fueron oro puro. Si no las has visto, te lo recomiendo.

Como no sabía demasiado sobre ellos antes de la serie, comencé a buscar información veraz e histórica sobre la forma de vida de los vikingos por la red, hasta que descubrí a Laia, autora de The valkirie’s vigil, una historiadora especializada en Historia nórdica que comentaba uno por uno los episodios de la serie desde el punto de vista histórico. Si no la conocéis, estáis tardando.

Pero bueno, que me enrollo. En las últimas temporadas salía una actriz representando a Freydis, aunque totalmente descontextualizada (tal vez simplemente compartían nombre, no lo sé).

El caso es que hace unos meses, investigando sobre mujeres piratas de la historia para un proyecto que tengo en mente (puedes ver el primer artículo aquí y el segundo aquí), apareció Freydis. Esto nos deja algunas dudas ¿fue realmente una pirata? Cierto es que los pueblos del Norte entendían el saqueo como una forma de vida, pero ¿es exacto considerarla pirata, cuando se acerca más a exploradora? Queda a elección de cada cual. A pesar de ello Freydis siempre sale en las listas de mujeres pirata y no quería perder la oportunidad de hablar sobre ella. Así que, exploradora o saqueadora, aquí tenéis lo que se sabe sobre ella.

FREYDIS, LA PIRATA

 

Personaje de Freydis en la serie Vikings

Hija de Erik el Rojo y hermana (o hermanastra) de Leif, Thorbald y Thorstein Eiriksson, aparece en las sagas con datos diferentes. Tenemos dos versiones contradictorias, una en la Saga de los Groenlandeses y otra en la Saga de Erik el Rojo, aunque en ambas la muestran como integrante de expediciones a Vinlandia (Terranova, Canadá).

FREYDIS EIRIKSDOTTIR EN LA SAGA DE LOS GROENLANDESES

En la saga de los Groenlandeses habla de que, buscando prestigio propio, pactó con dos caudillos, Helgi y Finnbogi una expedición a Vinlandia. Ellos aportarían su barco e irían a partes iguales en los beneficios. Leif Eiriksson ya había explorado Vinlandia antes y creado un asentamiento allí. Así que Freydis le pidió a su hermano las casas, a lo que él respondió que se las prestaba, no regalaba. En el acuerdo con sus compañeros de expedición debían llevar treinta hombres sanos en cada barco, sin contar las mujeres, pero ella llevó cinco hombres más a escondidas.

Aunque navegaron agrupados, los hermanos llegaron antes a Vinlandia y para cuando Freydis desembarcó ellos ya habían llevado el cargamento a la casa de Leif, lo que ella les reprochó. Ellos se marcharon y construyeron una casa más lejos. Aunque comenzaron haciendo juegos y entrenamientos entre las dos partidas de hombres, poco a poco las suspicacias y los malentendidos se impusieron y dejaron de relacionarse. Según la saga, tiempo después Freydis provocó un desencuentro para obligar a su esposo a tomar partido y vengarse de una supuesta humillación de los hermanos hacia nuestra protagonista. Toda la partida de los hermanos Helgi y Finnbogi fueron asesinados, y la propia Freydis mató a las mujeres. A la vuelta a Groenlandia repartió dinero entre sus hombres para garantizar su silencio, dijo que la otra partida se había quedado en Vinlandia a vivir y retomó la vida en su granja. Sin embargo, pronto la verdad salió a la luz: su hermano Leif no fue capaz de castigarla por sus crímenes, pero profetizó que ninguno de sus descendientes prosperaría nunca.

FREYDIS EN LA SAGA DE ERIK EL ROJO

Según la saga de Erik el Rojo la historia es completamente distinta y sale mejor parada. Participó en la expedición a Vinlandia y acompañó a Karlsefni al Sur cuando se separó de Thorhall. Encontraron un vergel con bosques, lagos, abundante comida y animales. Pero estaba habitada ya por los que ellos llamaban skraelingar, los habitantes originales de Terranova, con quienes se vieron, pero no interactuaron hasta pasado el invierno. En primavera los nativos aparecieron en sus canoas y comerciaron, hasta que se asustaron (dicen que debido a un toro propiedad de los vikingos que salió bramando de los bosques) y se marcharon a la carrera.

Después de eso los sjkraelingar solo volvieron para atacarlos, y hubo una batalla. Los vikingos estaban en retirada, cuando Freydis salió de su cabaña gritando y avergonzándolos por su huída. Freydis, que estaba embarazada ya de bastantes meses, les siguió y se adentró en el bosque tras sus compañeros, aunque el enemigo estaba cerca. Se encontró a un hombre muerto, Thorbrand Snorrason, con una piedra incrustada en la cabeza y su espada a los pies. Entonces un indígena fue hacia ella, que dejó caer el escudo y se enfrentó con su espada a pecho descubierto, lo que hizo huir a su enemigo. Los indígenas se asustaron ante la visión de esa mujer enfrentándose a ellos y huyeron en sus canoas.

No obstante, los expedicionarios se dieron cuenta de que, de seguir en aquellas tierras, estarían siempre luchando contra los skraelingar, y decidieron marcharse de vuelta a casa.

Estatua de Freydis Eiriksdottir en Reikiavik

Estas dos imágenes tan contradictorias, la de intrigante asesina y la de valiente guerrera, son las que han llegado hasta nuestros días. Las dos sagas datan del siglo XIII y relatan hechos que supuestamente sucedieron en torno al año 1000. No hay forma de saber cual de las dos historias se acerca más a la verdad, si es que alguna lo hace, pero o sé con cual me quedo. ¿Y tú?

Si te interesan las sagas nórdicas y quieres leerlas enteras te dejo aquí los enlaces a la Saga de Erik el Rojo en versión ilustrada y en versión Kindle, junto con la Saga de los groenlandeses.

¿QUÉ HACER CUANDO TERMINAS DE ESCRIBIR UN LIBRO? LOS SECRETOS TRAS LA PALABRA «FIN»

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es el proceso de escribir un libro? ¿Qué ocurre cuando, después de meses, tal vez años, de dedicarle tu tiempo y tus pensamientos a tu criatura, por fin colocas la palabra Fin?

Yo siempre he escrito, pero eran cosas poco ambiciosas. O tal vez la poco ambiciosa era yo, porque no recuerdo terminar ningún proyecto hasta hace pocos años. Siempre tuve la duda de qué hacían los escritores “de verdad”, aquellos que veían sus obras publicadas y que tenían gente que les leía. ¡Tenían gente que les leía! ¿Os imagináis?

Bueno, lo primero que tengo que decir al respecto es lo equivocada que estaba con aquello de “los escritores de verdad”. Un escritor de verdad es alguien que escribe. Punto. No importa si termina o no sus obras, si son novelas, relatos o poesía, si el mundo entero le lee o solo su pareja, madre o gato accede a lo que escribe. Somos escritores porque escribimos. Aunque no puedo negar que el hecho de verte publicado es un subidón adictivo del que no quiero escapar.

La primera vez que terminé una obra, no puse “Fin”. ¿Para qué? Ya sabía que era el final. En realidad, la segunda vez tampoco lo puse. La tercera sí, porque me apetecía ver la palabra escrita. Pero escribir o no esa palabra no implica que los sentimientos que se te abalanzan cuando terminas tu proyecto no sean los mismos.

El orgullo es uno de ellos: Vamos a ver, has terminado una novela. En serio ¿cómo no vas a estar orgulloso? Quieres salir a la ventana y gritárselo al mundo, pero no lo haces porque sabes que las miradas que recibirás de los transeúntes te perseguirán durante el resto de tu vida.
Junto con el orgullo, aparece el nudo en la garganta y la tristeza. Es inevitable y creo que le pasa a la mayoría de escritores, al menos los que yo conozco. Es un poco como despedirte de un ser querido: llevas pegado a él mucho tiempo, dedicándole todos tus ratos libres y los pensamientos del 80% del tiempo que no estás escribiendo (sí, incluso cuando estás trabajando). Conoces a los personajes casi como si fueran de tu familia, sus problemas han sido los tuyos, has vivido sus aventuras y luchado sus batallas. Y ahora, de repente, una sola palabra corta el cordón umbilical y debes despedirte.
Es un momento duro, triste y al mismo tiempo muy ilusionante. Pero, amigos míos, escribir “Fin” no significa que hayas llegado al final. En realidad, el trabajo que tienes por delante es, en ocasiones, mayor aún que el que has dejado atrás.

EL FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO

La mayoría de gente se cree que, cuando terminas la historia, tu novela ya está lista. Lo creen incluso muchos escritores. Incluso yo, al principio, cuando vomitaba todo lo que mi cerebro me dictaba y ya me quedaba satisfecha. Pero eso no es así. Terminar el primer borrador (tal vez esto de primer borrador debiera habernos dado una pista) es solo el principio del camino. Ahora queda lo más duro y menos gratificante, aunque cuando aprendes a apreciarlo puede darte también muy buenos ratos.
Lo primero es dejar en barbecho el libro una temporada. ¿Por qué? Porque necesitas despejarte, alejarte un poco de la historia para cogerla con ojos limpios cuando la retomes. Cuando estás tan metido en algo, tus ojos ven lo que tu mente quiere que vean y se pasan muchas cosas por alto. Hay muchas teorías acerca de cuánto tiempo es el adecuado. Yo personalmente espero un mes.
Entonces vuelves a abrir el archivo, o a imprimir la obra (me gusta hacer las correcciones en papel), y te pones a ellos. Hay que hacer dos o tres repasos de toooodo el manuscrito. Todo. Yo os estoy contando lo que me funciona a mí, por supuesto. No soy una erudita y cada escritor tiene su manual.

El peligro de este primer paso es que, con frecuencia, una nueva idea se te ha metido en la cabeza, tal vez has empezado a trabajar sobre ella, y quitarle tiempo para dedicárselo a la corrección del anterior apetece poco (hola, manuscrito de novela histórica-fantástica con vampiros que sigo diciendo que algún día corregiré).
Es por eso que, desde aquella primera vez, no comienzo un nuevo proyecto hasta no haber pulido el anterior. Puedo estar pensando en él, investigar, incluso escaletar (si no sabéis qué es esto os lo cuento en otro artículo), desarrollar personajes…. Pero no me pongo a escribirlo. Nunca. Comenzar un nuevo proyecto es la muerte del anterior, y las musas saben cuántos manuscritos sin corregir hay en los cajones de miles de escritores a lo largo y ancho del planeta.

QUÉ SE BUSCA CON LAS CORRECCIONES

En estas correcciones (o versiones, como algunos las llaman), vamos a repasar que no haya fallos en la trama o incoherencias. Por ejemplo, que hayas cambiado de nombre a un personaje o que unos ojos azules hayan pasado a ser verdes. O que algo ocurra en febrero y al día siguiente sea abril. Cosas así.
También comprobamos que el tono general este bien, si hay tramos más aburridos que es mejor quitar o si añadir algo de acción en otro sitio. Mejorar las descripciones, recortar… se recorta mucho en esta fase. Stephen King, en su libro Mientras escribo, que es una maravillosa mezcla de autobiografía y cursillo para escritores y que te recomiendo encarecidamente si te gusta escribir (puedes conseguirlo aquí), dice que a un primer borrador le sobra aproximadamente el 30% de las palabras. Puede parecer exagerado, pero no se aleja mucho de la realidad.

Hay que repasar la ortografía, así como la sintaxis. Palabras repetidas, dobles espacios… Y temas estilísticos, como abusar de los adverbios terminados en -mente (son el enemigo, amigos), de gerundios, repeticiones excesivas y otras lindezas. Muchos creen que pueden dejar eso en manos de los escritores beta o las editoriales, pero creedme, eso solo va a hacer que no te quieran volver a betear o que acabes sin pensarlo en la papelera de la editorial.

Todo esto puedes hacerlo por capas, que es como recomiendan (primero la coherencia, luego la ortografía, el estilo, etc.) o todo a la vez. Yo lo hago de forma simultánea porque no soy capaz de abstraerme de fallos que no corresponden al nivel de corrección en el que se supone que debería estar, pero admito que puede ser más complicado. En cada repaso al manuscrito se afina más en todos estos parámetros. Hay un libro que te puede ayudar mucho en esta parte. Se trata de 70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores , de Gabriella Campbell. Para mí es imprescindible, enseña mucho y además es muy ameno.

Cuando ya has terminado esta parte hay que registrar tu obra. Esto es muy importante, es la forma de asegurar que la autoría es tuya y de nadie más. ¿Dónde hacerlo? Safe Creative es gratuito, aunque para utilizar la opción de todos los derechos reservados ahora hay que tener cuenta de pago. También puedes inscribirlo en el Registro de la propiedad intelectual de tu comunidad. Algunas exigen que vayas de forma presencial con el manuscrito impreso, otras facilitan la vida pudiéndolo hacer on line, lo que además es más barato y ecológico. Yo registro la idea en Safe Creative cuando comienzo a escribir y en el registro cuando termino las correcciones.

Y entonces, no antes, llega el momento de pasarlo a los lectores beta. ¿Qué son los lectores beta? Son amigos a los que poner en un pedestal que se leen tu borrador con un boli rojo en la mano y después te dicen todo lo que no les ha gustado, lo que creen que se puede mejorar o los puntos débiles que le encuentran a la trama (también lo bueno, que si no acabaríamos todos con una depresión). Es conveniente que entre tus betas haya hombres, mujeres, lectores de la temática de la novela… personas diferentes para aportar distintos puntos de vista.

No siempre hay que hacer caso de lo que te dicen. Ellos sugieren, pero tú eres el autor o autora. Pero hay una norma no escrita: si tres personas te señalan lo mismo, por mucho que te empeñes, ellos tienes razón y tú no. Cámbialo.
Una vez recibidos los beteos toca ir cambio por cambio, sugerencia por sugerencia, palabra por palabra, para ver si lo dejas como está o lo cambias. Y después de esto (que lleva lo suyo), hay que hacer otro repaso general, porque seguro que se te han escapado cosas. Yo creo que es muy útil contratar una lectura editorial. Como un lector beta, pero profesional. Ellos saben qué buscar, qué señalar, y marcar los puntos fuertes de tu novela, así como indicarte los débiles, en los que tienes que trabajar más.
Es una inversión que merece la pena porque entre los beta y el lector profesional conseguirán llevar tu obra a otro nivel. A ser la mejor novela que pueda ser. A dejarla lista para el mundo. ¿Lista del todo? Según. Este es el momento de preparar una buena propuesta editorial (que da para otro artículo porque tiene tela) y comenzar a moverla por editoriales.

PERO YO QUIERO AUTOPUBLICAR ¿VALE CON LO ANTERIOR?

Si tu idea es autopublicar, deberías invertir también en una corrección ortotipográfica y una corrección de estilo, para asegurarte de que publicas con calidad editorial y no perpetúas el bulo de que los autoeditados son de mala calidad. Es un gasto, por supuesto, pero piensa que, en este caso, el porcentaje mayoritario de las ventas, al contrario que si publicas con editorial, será para ti y podrás recuperar antes la inversión.

Sé de mucha gente que recomienda contratar un corrector, aunque vayas a enviarlo a editorial, pero yo discrepo con esto. Es mejor que te esfuerces por buscar una editorial que haga bien su trabajo, porque corregir, maquetar, portada y todas esas cosas son tarea suya. Una buena corrección vale dinero (y eso que no están bien pagadas en relación al tiempo y esfuerzo que llevan), y no es justo que tú asumas ese gasto si solo te vas a llevar un 10% de los beneficios. Eso sí, que no haya malentendidos: el manuscrito tiene que estar sin faltas de ortografía, pulido y limpio: para eso haces tantas revisiones. El trabajo del corrector es más profundo que todo eso.

Y esto es todo lo que hay detrás de la palabra “Fin”. ¿Alguna vez te lo habías imaginado? ¿O escribes y ya sabes lo que te espera cuando acabas la novela?

LADY KILLIGREW, LA MUJER PIRATA DE CORNUALLES

UN ACERCAMIENTO A LADY KILLIGREW

Hace tiempo empecé a investigar sobre mujeres pirata en la historia, entre las que encontramos a nuestra Lady Killigrew. Esta investigación no es una novedad, os lo he contado ya en alguna ocasión, sobre todo porque esto haciendo una serie de artículos sobre ellas (y con otro proyecto del que no puedo hablar mucho entre manos). Lo que no podía imaginarme es que había tantísimas mujeres piratas. Con la de piratas hombres que conocemos, que pocas piratas femeninas están en la memoria colectiva.

El caso es que una de las ideas preconcebidas que solemos tener, supongo que por las películas y novelas sobre los piratas en el Caribe, es que se dedicaba a la piratería quien no tenía otra opción. Quien quería vivir sin ataduras ni señores y, a ser posible, ganar una buena suma de dinero en poco tiempo, antes de acabar colgado al final de una soga en el mejor de los casos.

Lo que muchos no sabemos, y yo tampoco antes de empezar a investigar sobre este apasionante mundo, es la cantidad de nobles que se dedicaron a ello. No hablo de corsarios. No, piratas, sin licencias ni permisos reales ni códigos de honor en cuanto a las banderas que atacaban. Inglaterra, sobre todo la costa de Cornualles, fue un hervidero de piratas, y algunos de ellos tenían apellidos muy poderosos, alcurnia y fortuna.

Hoy vamos a hablar de Mary Wolverston, también conocida como Lady  Killigrew. Esta mujer de armas tomar nació en torno a 1522 y venía ya de estirpe pirata. Su padre era Philip Wolverstone, un conocido caballero pirata. Se casó con Sir John Killigrew, gobernador del castillo de Pendennis, entroncando así con una familia de todavía mayor pedigrí pirata, y entró a formar parte del negocio familiar. Para que os hagáis una idea, hasta su suegra acabó en juicios por piratería.

Lady Killigrew
Retrato de Lady Killigrew realizado en 1638 por Sir Anthony Van Dyck. No sabemos si es Mary Wolverstone, aunque se cree que pudo ser ella.

DEMASIADAS MUJERES PIRATAS CON EL MISMO TÍTULO

A Mary se la confunde en ocasiones con la madre de su marido, Elizabeth, llamada Old Lady Killigrew, e incluso con algunas descendientes suyas. Cosas de que todas lleven el mismo título. La gobernanza del castillo conllevaba el control del tráfico marítimo del puerto cercano y de toda la zona de costa que le correspondía, lo que aprovechaba la familia para hacer negocios.

CORNUALLES, UN REFUGIO DE PIRATAS PARA PIRATAS

Vivían en Arwenack House, casa que disponía de un camino particular y secreto que desembocaba en el mar. El castillo de Pendennis, cercano a la casa, disponía de cien cañones que usaban más como elemento disuasorio que para protegerse de los piratas ellos mismos, como pudiera ser lo lógico. De hecho toda la zona era un refugio seguro para los piratas de Cornualles, que contaban con el apoyo de la familia Killigrew. La propia casa de Arwenack acogía a los más famosos de ellos. No solo esto, si no que ellos mismos tomaban parte en estas actividades desde la posición de ventaja que les daba controlar varios puertos de la costa en calidad de gobernadores. Los sobornos a los funcionarios arreglaban el siempre incómodo tema de las intromisiones de la autoridad.

Vista del puerto de Falmouth desde Pendennis. Thomas Allon. 1831
Vista del puerto de Falmouth desde Pendennis. Thomas Allon. 1831

Mary era descrita como una dura mujer de negocios. La familia creó una dinastía de piratas (además de políticos, soldados y ministros) muy poderosa que consiguió no ser nunca cogida en delito. Como siempre, el poder y la riqueza conllevan beneficios y, en este caso, sus actos solo eran perseguidos si iban a por la presa equivocada.

EL ERROR FATAL DE LA PIRATA

Y esto, queridos lectores, es lo que le paso a Lady Killigrew. En el día de Año nuevo de 1582, cuando la dama ya era una respetable viuda que seguía con los negocios familiares y dirigía con mano de hierro el sindicato de piratas que había fundado con su marido, se desató una tormenta tremenda. Un barco español, el María de San Sebastián, echó anclas justo frente a su castillo y los capitanes decidieron ir a tierra en barca a esperar a que la tormenta amainara. Mary no podía dejar que una presa semejante escapara de sus garras, sobre todo cuando llegó a sus oídos que portaba grandes riquezas. Así que el 7 de enero se subió a una barca junto con varios seguidores, llegaron al buque español, mataron a toda la tripulación que allí se encontraba, tiraron los cuerpos por la borda y regresaron cargados de monedas y rollos de paño de Holanda.

Lo que ocurre es que los españoles no se lo tomaron nada bien y exigieron justicia. Denunciaron el hecho, pero resulta que el hijo de Lady Killigrew era el presidente de los comisarios de piratería de Cornualles, así que la investigación concluyó con un “no sabemos quién ha sido”. Pero los españoles estaban dispuesto a todo y elevaron sus quejas hasta las más altas instancias. Cuando Londres tomó cartas en el asunto las cosas se complicaron para Mary. Hubo una investigación a fondo y ella, junto con dos criados que la acompañaron, fue detenida y acusada de piratería y asesinato. De nuevo aquí el poder se hace notar. Sus criados fueron condenados y ejecutados, pero ella recibió el perdón de la reina Isabel I.

No se sabe más de ella excepto que murió después de 1587. En esta fecha estaba todavía viva, pues hay registros de ello en las notas sobre un juicio por piratería (qué familia, mi madre, qué familia) al que se enfrentó su hijo John. Muy probablemente Mary acabó sus días en sus tierras, viviendo una vida apacible y confortable, haciendo lo que mejor sabía hacer.

Y SI QUIERES SABER MÁS…

En la segunda parte de mi serie de artículos sobre mujeres pirata de la historia (que puedes leer aquí) está muy bien acompañada por otras importantes piratas. La bibliografía fundamental sobre su vida es el famosísimo libro Historia de la piratería, de Philip Gosse, a parte de algunos volúmenes sobre la historia de Cornualles que hacen hincapié en esta familia y sus aguerridas mujeres. En este artículo, muy bien documentado, se habla de ellas y de las confusiones que ha habido a lo largo de la historia con las diferentes Lady Killigrew. Muy recomendable para saber un poco más.

MARY READ, LA MUJER PIRATA QUE VISTIÓ DE HOMBRE TODA SU VIDA.

Cuando era niña, me encantaban las historias de piratas. ¿A quién no? Leía sus aventuras, soñaba con navegar, dormir bajo las estrellas, luchar con espadas y beber ron rodeada de buenos mozos….bueno, esto igual no , no olvidemos que era una niña. Pero vamos, que me atraían muchísimo con ese aire de libertad y rebeldía que siempre han tenido.

Recuerdo que a mi padre también le gustaban. Tenía un libro que se convirtió en imprescindible para mí. Tanto, que cuando me independicé se lo robé se lo cogí prestado y desde entonces lo tengo en casa conmigo. En ese libro, que recorre la historia de la piratería desde la antigüedad hasta nuestros días, había un capítulo dedicado exclusivamente a dos mujeres pirata: Anne Bonny y Mary Read. Mi mundo explosionó: ¿Mujeres pirata? ¿Habían existido? Así entré en contacto con estos dos personajes que tantísimo me han gustado desde entonces. Al primero le dediqué una novela entera, De viento y sal y el segundo va tan unido al primero que, por supuesto, tiene un peso muy importante en la novela.

Pero Mary también quiere ser protagonista y, como es evidente que se lo merece, hoy vamos a profundizar en su historia. Nuestra protagonista tuvo una vida que supera lo que podamos leer en cualquier novela o ver en cualquier película.

PRIMEROS AÑOS DE MARY READ

Nació en Londres allá por 1690, hija ilegítima de un hombre desconocido. Como quiera que su madre estaba casada con un marino con el que tuvo un hijo, al enviudar la abuela del niño, que estaba bien posicionada en lo económico, les ayudaba con una pequeña manutención. Cuando el pequeño murió, la madre vistió a Mary de muchacho y lo hizo pasar por su hermano para no perder la pensión. Así pues, Mary creció como un niño y se acostumbró a actuar como tal.

Con dieciséis años se enroló en un barco de guerra británico que deserto frente a la costa holandesa. Allí Mary se alistó en el ejército y combatió en Flandes, primero en la infantería, luego en caballería. Participo en numerosos combates y escaramuzas, y se enamoró de un compañero de escuadrón, al que acabó confesando su secreto. El compañero no solo no se enfadó, sino que le correspondió. Ella hizo público su secreto, abandonó el ejército, se casaron y abrieron una pequeña posada en Flandes, Las tres herraduras, con el dinero que fue el regalo de bodas de sus compañeros del ejército.

Mary Read
Mary Read, en un dibujo antiguo.

ENCUENTRO CON JACK RACKHAM Y ANNE BONNY

Durante un tiempo vivió como mujer, pero la pobre Mary no tuvo una vida fácil: su marido murió, la guerra acabó y la posada quebró. Así pues, en 1719 volvió a vestirse de hombre y se enroló en un barco holandés que iba hacia las Indias Occidentales, con la mala (o buena, según se mire) suerte de que este barco fue abordado por Calico Jack y su tripulación. Mary Read, que se hacía llamar Mark, pidió ser aceptado en la banda pirata, y allí comenzó una breve carrera que la metería de cabeza en los libros de historia.

Anne Bonny, la otra mujer pirata de la tripulación de Rackham, pronto descubrió su secreto. Lo que pasó entre ellas no está claro: algunos dicen que eran amantes, otros que formaban un trío muy bien avenido con Jack, otros que simplemente eran amigas y cómplices como únicas mujeres del barco. Lo que sí sabemos es que Jack se enteró por fin de que tenía otra mujer a bordo (dicen que porque tenía unos enormes celos de ese joven marinero con el que tanto tiempo pasaba su amante, Anne, lo que hizo que al final tuvieran que confesárselo) y no pareció importarle demasiado.

Sea como fuere, Mary acabó enamorándose de otro tripulante, un artista que se había unido a la banda de Jack después de ella. Hubo un duelo, dicen que entre Mary y un pirata que se iba a batir con su amado. Parece que ahí ella descubrió su género antes los compañeros. El artista le correspondió. Pero de nuevo la felicidad esquiva a nuestra pirata: en 1720 fueron capturados por Jonathan Barnet, un enviado de Woods Rogers, gobernador de Jamaica.

 

Portada de Las mujeres pirata
El duelo de Mary Read. Dibujo portada de Las mujeres pirata, de Henry Musnik, Ed. Renacimiento.

CAPTURA Y PRISIÓN

El día anterior parece que habían capturado un barco con una gran carga de alcohol y algunos hombres de la tripulación habían desaparecido con su parte del botín. Parece que Jack invitó a subir a bordo a marineros de otro barco para beber con ellos. El motivo, o incluso la realidad de este hecho, no está claro. Pudiera ser que quisiera persuadirles de unirse a su tripulación. Tal vez solo quería compañía. De cualquier manera, cuando a la mañana siguiente Barnet les abordó, solo tres personas estaban en condiciones de defenderse: Mary, Anne y un joven marinero que parece ser el amante/marido de Mary.

Según las crónicas lucharon como demonios salidos del infierno, a mandoblazo limpio, con pistolas, incluso con los puños, los dientes y los pies. Hubo que atar a las dos mujeres para que dejaran de resistirse. “¡Ay, si en lugar de estos miedicas hubiera tenido mujeres a mi lado!” dicen que dijo Mary al ser capturada.

Tenemos un relato pormenorizado del juicio. Mary declaró: “No me asusta la horca. Nunca he temido a la muerte, eso lo dejo para los cobardes que, gracias a Dios, permanecen lejos del mar por miedo a los castigos pendiente y se contentan con robar en tierra, engañar a viudas y huérfanos, perjudicar al prójimo y, sin embargo, son considerados gente decente. Si semejantes bribones invadieran el mar al no tener castigos, pronto se acabaría toda clase de piratería hecha y derecha”.

Toda la tripulación fue condenada a muerte. Mary, al igual que Anne, consiguió un aplazamiento por encontrarse encinta, pero el respiro le duró poco: en la Primavera de 1721 cogió unas fiebres y murió en prisión, con treinta y un años. Una vida corta pero muy intensa, en la que la realidad supera a la ficción.

Grabado en madera de Mary Read
Mary Read, grabado en madera del S. XVIII

VISIÓN DE MARY READ

En un libro de 1837, Las aventura y el heroísmo de Mary Read, se la describe así: “Su conducta siempre estuvo muy acorde con sus principios de virtud a pesar de la fogosidad de sus sentimientos. Aunque se hubiese dejado llevar por un modo de vida deshonroso que dejó una marca en la memoria y le concedió un lugar entre los criminales de su tiempo, poseía una conducta recta, muy superior a la de muchas mujeres que no tuvieron que sufrir las tentaciones de faltar a la castidad y al honor femenino”

Mary aparece en distintas novelas, videojuegos y series de televisión, donde siempre se da una visión positiva de ella. A pesar de estar fuera de la ley el hecho de ejercer la piratería siendo una mujer y los testimonios que hay de su carácter y su honradez han dejado para la posteridad una imagen muy favorable de ella.

Tanto Mary con Anne han sido reivindicadas por el movimiento LGTBI+. No existen pruebas fiables de que entre ambas existiera una relación, sin embargo, no hay que olvidar que los testimonios y datos que han llegado hasta nosotros son de una época donde esta opción ni siquiera se planteaba ni se aceptaba, mucho menos se dejaba constancia por escrito. Así que ¿Quién sabe? Pudiera haber sido, teniendo en cuenta la mente abierta de los piratas con respecto a la sexualidad, el carácter de ambas mujeres y la situación en que se encontraban.

Y hasta aquí la biografía de hoy. Espero que os haya resultado interesante. Momento spam: si os apetece leer más sobre ella, en mi novela De viento y sal tiene un papel importante.

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