Autor: clarasmendivil

¿QUÉ HACER CUANDO TERMINAS DE ESCRIBIR UN LIBRO? LOS SECRETOS TRAS LA PALABRA «FIN»

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es el proceso de escribir un libro? ¿Qué ocurre cuando, después de meses, tal vez años, de dedicarle tu tiempo y tus pensamientos a tu criatura, por fin colocas la palabra Fin?

Yo siempre he escrito, pero eran cosas poco ambiciosas. O tal vez la poco ambiciosa era yo, porque no recuerdo terminar ningún proyecto hasta hace pocos años. Siempre tuve la duda de qué hacían los escritores “de verdad”, aquellos que veían sus obras publicadas y que tenían gente que les leía. ¡Tenían gente que les leía! ¿Os imagináis?

Bueno, lo primero que tengo que decir al respecto es lo equivocada que estaba con aquello de “los escritores de verdad”. Un escritor de verdad es alguien que escribe. Punto. No importa si termina o no sus obras, si son novelas, relatos o poesía, si el mundo entero le lee o solo su pareja, madre o gato accede a lo que escribe. Somos escritores porque escribimos. Aunque no puedo negar que el hecho de verte publicado es un subidón adictivo del que no quiero escapar.

La primera vez que terminé una obra, no puse “Fin”. ¿Para qué? Ya sabía que era el final. En realidad, la segunda vez tampoco lo puse. La tercera sí, porque me apetecía ver la palabra escrita. Pero escribir o no esa palabra no implica que los sentimientos que se te abalanzan cuando terminas tu proyecto no sean los mismos.

El orgullo es uno de ellos: Vamos a ver, has terminado una novela. En serio ¿cómo no vas a estar orgulloso? Quieres salir a la ventana y gritárselo al mundo, pero no lo haces porque sabes que las miradas que recibirás de los transeúntes te perseguirán durante el resto de tu vida.
Junto con el orgullo, aparece el nudo en la garganta y la tristeza. Es inevitable y creo que le pasa a la mayoría de escritores, al menos los que yo conozco. Es un poco como despedirte de un ser querido: llevas pegado a él mucho tiempo, dedicándole todos tus ratos libres y los pensamientos del 80% del tiempo que no estás escribiendo (sí, incluso cuando estás trabajando). Conoces a los personajes casi como si fueran de tu familia, sus problemas han sido los tuyos, has vivido sus aventuras y luchado sus batallas. Y ahora, de repente, una sola palabra corta el cordón umbilical y debes despedirte.
Es un momento duro, triste y al mismo tiempo muy ilusionante. Pero, amigos míos, escribir “Fin” no significa que hayas llegado al final. En realidad, el trabajo que tienes por delante es, en ocasiones, mayor aún que el que has dejado atrás.

EL FINAL ES SOLO EL PRINCIPIO

La mayoría de gente se cree que, cuando terminas la historia, tu novela ya está lista. Lo creen incluso muchos escritores. Incluso yo, al principio, cuando vomitaba todo lo que mi cerebro me dictaba y ya me quedaba satisfecha. Pero eso no es así. Terminar el primer borrador (tal vez esto de primer borrador debiera habernos dado una pista) es solo el principio del camino. Ahora queda lo más duro y menos gratificante, aunque cuando aprendes a apreciarlo puede darte también muy buenos ratos.
Lo primero es dejar en barbecho el libro una temporada. ¿Por qué? Porque necesitas despejarte, alejarte un poco de la historia para cogerla con ojos limpios cuando la retomes. Cuando estás tan metido en algo, tus ojos ven lo que tu mente quiere que vean y se pasan muchas cosas por alto. Hay muchas teorías acerca de cuánto tiempo es el adecuado. Yo personalmente espero un mes.
Entonces vuelves a abrir el archivo, o a imprimir la obra (me gusta hacer las correcciones en papel), y te pones a ellos. Hay que hacer dos o tres repasos de toooodo el manuscrito. Todo. Yo os estoy contando lo que me funciona a mí, por supuesto. No soy una erudita y cada escritor tiene su manual.

El peligro de este primer paso es que, con frecuencia, una nueva idea se te ha metido en la cabeza, tal vez has empezado a trabajar sobre ella, y quitarle tiempo para dedicárselo a la corrección del anterior apetece poco (hola, manuscrito de novela histórica-fantástica con vampiros que sigo diciendo que algún día corregiré).
Es por eso que, desde aquella primera vez, no comienzo un nuevo proyecto hasta no haber pulido el anterior. Puedo estar pensando en él, investigar, incluso escaletar (si no sabéis qué es esto os lo cuento en otro artículo), desarrollar personajes…. Pero no me pongo a escribirlo. Nunca. Comenzar un nuevo proyecto es la muerte del anterior, y las musas saben cuántos manuscritos sin corregir hay en los cajones de miles de escritores a lo largo y ancho del planeta.

QUÉ SE BUSCA CON LAS CORRECCIONES

En estas correcciones (o versiones, como algunos las llaman), vamos a repasar que no haya fallos en la trama o incoherencias. Por ejemplo, que hayas cambiado de nombre a un personaje o que unos ojos azules hayan pasado a ser verdes. O que algo ocurra en febrero y al día siguiente sea abril. Cosas así.
También comprobamos que el tono general este bien, si hay tramos más aburridos que es mejor quitar o si añadir algo de acción en otro sitio. Mejorar las descripciones, recortar… se recorta mucho en esta fase. Stephen King, en su libro Mientras escribo, que es una maravillosa mezcla de autobiografía y cursillo para escritores y que te recomiendo encarecidamente si te gusta escribir (puedes conseguirlo aquí), dice que a un primer borrador le sobra aproximadamente el 30% de las palabras. Puede parecer exagerado, pero no se aleja mucho de la realidad.

Hay que repasar la ortografía, así como la sintaxis. Palabras repetidas, dobles espacios… Y temas estilísticos, como abusar de los adverbios terminados en -mente (son el enemigo, amigos), de gerundios, repeticiones excesivas y otras lindezas. Muchos creen que pueden dejar eso en manos de los escritores beta o las editoriales, pero creedme, eso solo va a hacer que no te quieran volver a betear o que acabes sin pensarlo en la papelera de la editorial.

Todo esto puedes hacerlo por capas, que es como recomiendan (primero la coherencia, luego la ortografía, el estilo, etc.) o todo a la vez. Yo lo hago de forma simultánea porque no soy capaz de abstraerme de fallos que no corresponden al nivel de corrección en el que se supone que debería estar, pero admito que puede ser más complicado. En cada repaso al manuscrito se afina más en todos estos parámetros. Hay un libro que te puede ayudar mucho en esta parte. Se trata de 70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores , de Gabriella Campbell. Para mí es imprescindible, enseña mucho y además es muy ameno.

Cuando ya has terminado esta parte hay que registrar tu obra. Esto es muy importante, es la forma de asegurar que la autoría es tuya y de nadie más. ¿Dónde hacerlo? Safe Creative es gratuito, aunque para utilizar la opción de todos los derechos reservados ahora hay que tener cuenta de pago. También puedes inscribirlo en el Registro de la propiedad intelectual de tu comunidad. Algunas exigen que vayas de forma presencial con el manuscrito impreso, otras facilitan la vida pudiéndolo hacer on line, lo que además es más barato y ecológico. Yo registro la idea en Safe Creative cuando comienzo a escribir y en el registro cuando termino las correcciones.

Y entonces, no antes, llega el momento de pasarlo a los lectores beta. ¿Qué son los lectores beta? Son amigos a los que poner en un pedestal que se leen tu borrador con un boli rojo en la mano y después te dicen todo lo que no les ha gustado, lo que creen que se puede mejorar o los puntos débiles que le encuentran a la trama (también lo bueno, que si no acabaríamos todos con una depresión). Es conveniente que entre tus betas haya hombres, mujeres, lectores de la temática de la novela… personas diferentes para aportar distintos puntos de vista.

No siempre hay que hacer caso de lo que te dicen. Ellos sugieren, pero tú eres el autor o autora. Pero hay una norma no escrita: si tres personas te señalan lo mismo, por mucho que te empeñes, ellos tienes razón y tú no. Cámbialo.
Una vez recibidos los beteos toca ir cambio por cambio, sugerencia por sugerencia, palabra por palabra, para ver si lo dejas como está o lo cambias. Y después de esto (que lleva lo suyo), hay que hacer otro repaso general, porque seguro que se te han escapado cosas. Yo creo que es muy útil contratar una lectura editorial. Como un lector beta, pero profesional. Ellos saben qué buscar, qué señalar, y marcar los puntos fuertes de tu novela, así como indicarte los débiles, en los que tienes que trabajar más.
Es una inversión que merece la pena porque entre los beta y el lector profesional conseguirán llevar tu obra a otro nivel. A ser la mejor novela que pueda ser. A dejarla lista para el mundo. ¿Lista del todo? Según. Este es el momento de preparar una buena propuesta editorial (que da para otro artículo porque tiene tela) y comenzar a moverla por editoriales.

PERO YO QUIERO AUTOPUBLICAR ¿VALE CON LO ANTERIOR?

Si tu idea es autopublicar, deberías invertir también en una corrección ortotipográfica y una corrección de estilo, para asegurarte de que publicas con calidad editorial y no perpetúas el bulo de que los autoeditados son de mala calidad. Es un gasto, por supuesto, pero piensa que, en este caso, el porcentaje mayoritario de las ventas, al contrario que si publicas con editorial, será para ti y podrás recuperar antes la inversión.

Sé de mucha gente que recomienda contratar un corrector, aunque vayas a enviarlo a editorial, pero yo discrepo con esto. Es mejor que te esfuerces por buscar una editorial que haga bien su trabajo, porque corregir, maquetar, portada y todas esas cosas son tarea suya. Una buena corrección vale dinero (y eso que no están bien pagadas en relación al tiempo y esfuerzo que llevan), y no es justo que tú asumas ese gasto si solo te vas a llevar un 10% de los beneficios. Eso sí, que no haya malentendidos: el manuscrito tiene que estar sin faltas de ortografía, pulido y limpio: para eso haces tantas revisiones. El trabajo del corrector es más profundo que todo eso.

Y esto es todo lo que hay detrás de la palabra “Fin”. ¿Alguna vez te lo habías imaginado? ¿O escribes y ya sabes lo que te espera cuando acabas la novela?

LADY KILLIGREW, LA MUJER PIRATA DE CORNUALLES

UN ACERCAMIENTO A LADY KILLIGREW

Hace tiempo empecé a investigar sobre mujeres pirata en la historia, entre las que encontramos a nuestra Lady Killigrew. Esta investigación no es una novedad, os lo he contado ya en alguna ocasión, sobre todo porque esto haciendo una serie de artículos sobre ellas (y con otro proyecto del que no puedo hablar mucho entre manos). Lo que no podía imaginarme es que había tantísimas mujeres piratas. Con la de piratas hombres que conocemos, que pocas piratas femeninas están en la memoria colectiva.

El caso es que una de las ideas preconcebidas que solemos tener, supongo que por las películas y novelas sobre los piratas en el Caribe, es que se dedicaba a la piratería quien no tenía otra opción. Quien quería vivir sin ataduras ni señores y, a ser posible, ganar una buena suma de dinero en poco tiempo, antes de acabar colgado al final de una soga en el mejor de los casos.

Lo que muchos no sabemos, y yo tampoco antes de empezar a investigar sobre este apasionante mundo, es la cantidad de nobles que se dedicaron a ello. No hablo de corsarios. No, piratas, sin licencias ni permisos reales ni códigos de honor en cuanto a las banderas que atacaban. Inglaterra, sobre todo la costa de Cornualles, fue un hervidero de piratas, y algunos de ellos tenían apellidos muy poderosos, alcurnia y fortuna.

Hoy vamos a hablar de Mary Wolverston, también conocida como Lady  Killigrew. Esta mujer de armas tomar nació en torno a 1522 y venía ya de estirpe pirata. Su padre era Philip Wolverstone, un conocido caballero pirata. Se casó con Sir John Killigrew, gobernador del castillo de Pendennis, entroncando así con una familia de todavía mayor pedigrí pirata, y entró a formar parte del negocio familiar. Para que os hagáis una idea, hasta su suegra acabó en juicios por piratería.

Lady Killigrew
Retrato de Lady Killigrew realizado en 1638 por Sir Anthony Van Dyck. No sabemos si es Mary Wolverstone, aunque se cree que pudo ser ella.

DEMASIADAS MUJERES PIRATAS CON EL MISMO TÍTULO

A Mary se la confunde en ocasiones con la madre de su marido, Elizabeth, llamada Old Lady Killigrew, e incluso con algunas descendientes suyas. Cosas de que todas lleven el mismo título. La gobernanza del castillo conllevaba el control del tráfico marítimo del puerto cercano y de toda la zona de costa que le correspondía, lo que aprovechaba la familia para hacer negocios.

CORNUALLES, UN REFUGIO DE PIRATAS PARA PIRATAS

Vivían en Arwenack House, casa que disponía de un camino particular y secreto que desembocaba en el mar. El castillo de Pendennis, cercano a la casa, disponía de cien cañones que usaban más como elemento disuasorio que para protegerse de los piratas ellos mismos, como pudiera ser lo lógico. De hecho toda la zona era un refugio seguro para los piratas de Cornualles, que contaban con el apoyo de la familia Killigrew. La propia casa de Arwenack acogía a los más famosos de ellos. No solo esto, si no que ellos mismos tomaban parte en estas actividades desde la posición de ventaja que les daba controlar varios puertos de la costa en calidad de gobernadores. Los sobornos a los funcionarios arreglaban el siempre incómodo tema de las intromisiones de la autoridad.

Vista del puerto de Falmouth desde Pendennis. Thomas Allon. 1831
Vista del puerto de Falmouth desde Pendennis. Thomas Allon. 1831

Mary era descrita como una dura mujer de negocios. La familia creó una dinastía de piratas (además de políticos, soldados y ministros) muy poderosa que consiguió no ser nunca cogida en delito. Como siempre, el poder y la riqueza conllevan beneficios y, en este caso, sus actos solo eran perseguidos si iban a por la presa equivocada.

EL ERROR FATAL DE LA PIRATA

Y esto, queridos lectores, es lo que le paso a Lady Killigrew. En el día de Año nuevo de 1582, cuando la dama ya era una respetable viuda que seguía con los negocios familiares y dirigía con mano de hierro el sindicato de piratas que había fundado con su marido, se desató una tormenta tremenda. Un barco español, el María de San Sebastián, echó anclas justo frente a su castillo y los capitanes decidieron ir a tierra en barca a esperar a que la tormenta amainara. Mary no podía dejar que una presa semejante escapara de sus garras, sobre todo cuando llegó a sus oídos que portaba grandes riquezas. Así que el 7 de enero se subió a una barca junto con varios seguidores, llegaron al buque español, mataron a toda la tripulación que allí se encontraba, tiraron los cuerpos por la borda y regresaron cargados de monedas y rollos de paño de Holanda.

Lo que ocurre es que los españoles no se lo tomaron nada bien y exigieron justicia. Denunciaron el hecho, pero resulta que el hijo de Lady Killigrew era el presidente de los comisarios de piratería de Cornualles, así que la investigación concluyó con un “no sabemos quién ha sido”. Pero los españoles estaban dispuesto a todo y elevaron sus quejas hasta las más altas instancias. Cuando Londres tomó cartas en el asunto las cosas se complicaron para Mary. Hubo una investigación a fondo y ella, junto con dos criados que la acompañaron, fue detenida y acusada de piratería y asesinato. De nuevo aquí el poder se hace notar. Sus criados fueron condenados y ejecutados, pero ella recibió el perdón de la reina Isabel I.

No se sabe más de ella excepto que murió después de 1587. En esta fecha estaba todavía viva, pues hay registros de ello en las notas sobre un juicio por piratería (qué familia, mi madre, qué familia) al que se enfrentó su hijo John. Muy probablemente Mary acabó sus días en sus tierras, viviendo una vida apacible y confortable, haciendo lo que mejor sabía hacer.

Y SI QUIERES SABER MÁS…

En la segunda parte de mi serie de artículos sobre mujeres pirata de la historia (que puedes leer aquí) está muy bien acompañada por otras importantes piratas. La bibliografía fundamental sobre su vida es el famosísimo libro Historia de la piratería, de Philip Gosse, a parte de algunos volúmenes sobre la historia de Cornualles que hacen hincapié en esta familia y sus aguerridas mujeres. En este artículo, muy bien documentado, se habla de ellas y de las confusiones que ha habido a lo largo de la historia con las diferentes Lady Killigrew. Muy recomendable para saber un poco más.

MARY READ, LA MUJER PIRATA QUE VISTIÓ DE HOMBRE TODA SU VIDA.

Cuando era niña, me encantaban las historias de piratas. ¿A quién no? Leía sus aventuras, soñaba con navegar, dormir bajo las estrellas, luchar con espadas y beber ron rodeada de buenos mozos….bueno, esto igual no , no olvidemos que era una niña. Pero vamos, que me atraían muchísimo con ese aire de libertad y rebeldía que siempre han tenido.

Recuerdo que a mi padre también le gustaban. Tenía un libro que se convirtió en imprescindible para mí. Tanto, que cuando me independicé se lo robé se lo cogí prestado y desde entonces lo tengo en casa conmigo. En ese libro, que recorre la historia de la piratería desde la antigüedad hasta nuestros días, había un capítulo dedicado exclusivamente a dos mujeres pirata: Anne Bonny y Mary Read. Mi mundo explosionó: ¿Mujeres pirata? ¿Habían existido? Así entré en contacto con estos dos personajes que tantísimo me han gustado desde entonces. Al primero le dediqué una novela entera, De viento y sal y el segundo va tan unido al primero que, por supuesto, tiene un peso muy importante en la novela.

Pero Mary también quiere ser protagonista y, como es evidente que se lo merece, hoy vamos a profundizar en su historia. Nuestra protagonista tuvo una vida que supera lo que podamos leer en cualquier novela o ver en cualquier película.

PRIMEROS AÑOS DE MARY READ

Nació en Londres allá por 1690, hija ilegítima de un hombre desconocido. Como quiera que su madre estaba casada con un marino con el que tuvo un hijo, al enviudar la abuela del niño, que estaba bien posicionada en lo económico, les ayudaba con una pequeña manutención. Cuando el pequeño murió, la madre vistió a Mary de muchacho y lo hizo pasar por su hermano para no perder la pensión. Así pues, Mary creció como un niño y se acostumbró a actuar como tal.

Con dieciséis años se enroló en un barco de guerra británico que deserto frente a la costa holandesa. Allí Mary se alistó en el ejército y combatió en Flandes, primero en la infantería, luego en caballería. Participo en numerosos combates y escaramuzas, y se enamoró de un compañero de escuadrón, al que acabó confesando su secreto. El compañero no solo no se enfadó, sino que le correspondió. Ella hizo público su secreto, abandonó el ejército, se casaron y abrieron una pequeña posada en Flandes, Las tres herraduras, con el dinero que fue el regalo de bodas de sus compañeros del ejército.

Mary Read
Mary Read, en un dibujo antiguo.

ENCUENTRO CON JACK RACKHAM Y ANNE BONNY

Durante un tiempo vivió como mujer, pero la pobre Mary no tuvo una vida fácil: su marido murió, la guerra acabó y la posada quebró. Así pues, en 1719 volvió a vestirse de hombre y se enroló en un barco holandés que iba hacia las Indias Occidentales, con la mala (o buena, según se mire) suerte de que este barco fue abordado por Calico Jack y su tripulación. Mary Read, que se hacía llamar Mark, pidió ser aceptado en la banda pirata, y allí comenzó una breve carrera que la metería de cabeza en los libros de historia.

Anne Bonny, la otra mujer pirata de la tripulación de Rackham, pronto descubrió su secreto. Lo que pasó entre ellas no está claro: algunos dicen que eran amantes, otros que formaban un trío muy bien avenido con Jack, otros que simplemente eran amigas y cómplices como únicas mujeres del barco. Lo que sí sabemos es que Jack se enteró por fin de que tenía otra mujer a bordo (dicen que porque tenía unos enormes celos de ese joven marinero con el que tanto tiempo pasaba su amante, Anne, lo que hizo que al final tuvieran que confesárselo) y no pareció importarle demasiado.

Sea como fuere, Mary acabó enamorándose de otro tripulante, un artista que se había unido a la banda de Jack después de ella. Hubo un duelo, dicen que entre Mary y un pirata que se iba a batir con su amado. Parece que ahí ella descubrió su género antes los compañeros. El artista le correspondió. Pero de nuevo la felicidad esquiva a nuestra pirata: en 1720 fueron capturados por Jonathan Barnet, un enviado de Woods Rogers, gobernador de Jamaica.

 

Portada de Las mujeres pirata
El duelo de Mary Read. Dibujo portada de Las mujeres pirata, de Henry Musnik, Ed. Renacimiento.

CAPTURA Y PRISIÓN

El día anterior parece que habían capturado un barco con una gran carga de alcohol y algunos hombres de la tripulación habían desaparecido con su parte del botín. Parece que Jack invitó a subir a bordo a marineros de otro barco para beber con ellos. El motivo, o incluso la realidad de este hecho, no está claro. Pudiera ser que quisiera persuadirles de unirse a su tripulación. Tal vez solo quería compañía. De cualquier manera, cuando a la mañana siguiente Barnet les abordó, solo tres personas estaban en condiciones de defenderse: Mary, Anne y un joven marinero que parece ser el amante/marido de Mary.

Según las crónicas lucharon como demonios salidos del infierno, a mandoblazo limpio, con pistolas, incluso con los puños, los dientes y los pies. Hubo que atar a las dos mujeres para que dejaran de resistirse. “¡Ay, si en lugar de estos miedicas hubiera tenido mujeres a mi lado!” dicen que dijo Mary al ser capturada.

Tenemos un relato pormenorizado del juicio. Mary declaró: “No me asusta la horca. Nunca he temido a la muerte, eso lo dejo para los cobardes que, gracias a Dios, permanecen lejos del mar por miedo a los castigos pendiente y se contentan con robar en tierra, engañar a viudas y huérfanos, perjudicar al prójimo y, sin embargo, son considerados gente decente. Si semejantes bribones invadieran el mar al no tener castigos, pronto se acabaría toda clase de piratería hecha y derecha”.

Toda la tripulación fue condenada a muerte. Mary, al igual que Anne, consiguió un aplazamiento por encontrarse encinta, pero el respiro le duró poco: en la Primavera de 1721 cogió unas fiebres y murió en prisión, con treinta y un años. Una vida corta pero muy intensa, en la que la realidad supera a la ficción.

Grabado en madera de Mary Read
Mary Read, grabado en madera del S. XVIII

VISIÓN DE MARY READ

En un libro de 1837, Las aventura y el heroísmo de Mary Read, se la describe así: “Su conducta siempre estuvo muy acorde con sus principios de virtud a pesar de la fogosidad de sus sentimientos. Aunque se hubiese dejado llevar por un modo de vida deshonroso que dejó una marca en la memoria y le concedió un lugar entre los criminales de su tiempo, poseía una conducta recta, muy superior a la de muchas mujeres que no tuvieron que sufrir las tentaciones de faltar a la castidad y al honor femenino”

Mary aparece en distintas novelas, videojuegos y series de televisión, donde siempre se da una visión positiva de ella. A pesar de estar fuera de la ley el hecho de ejercer la piratería siendo una mujer y los testimonios que hay de su carácter y su honradez han dejado para la posteridad una imagen muy favorable de ella.

Tanto Mary con Anne han sido reivindicadas por el movimiento LGTBI+. No existen pruebas fiables de que entre ambas existiera una relación, sin embargo, no hay que olvidar que los testimonios y datos que han llegado hasta nosotros son de una época donde esta opción ni siquiera se planteaba ni se aceptaba, mucho menos se dejaba constancia por escrito. Así que ¿Quién sabe? Pudiera haber sido, teniendo en cuenta la mente abierta de los piratas con respecto a la sexualidad, el carácter de ambas mujeres y la situación en que se encontraban.

Y hasta aquí la biografía de hoy. Espero que os haya resultado interesante. Momento spam: si os apetece leer más sobre ella, en mi novela De viento y sal tiene un papel importante.

MUJERES PIRATA DE LA HISTORIA II

En el artículo anterior, que puede leer aquí, hablamos de las mujeres pirata de la historia que vivieron en la antigüedad y en el norte de Europa. Hoy vamos a hablando de estas valientes mujeres que se hicieron a la mar para conseguir riquezas, poder o libertad.

 

MUJERES PIRATA EN EL SUR DE EUROPA Y NORTE DE ÁFRICA

En esta zona encontramos dos mujeres fuera de lo común. Una fue Malika Fadel Ben Salvador, nacida en Almería en 1302. Fue criada por su abuelo, pues se quedó huérfana con dos años en el asedio de Jaime II de Aragón a Almería. Este era comerciante de hachís y corsario, y llegó a desposarla en lo que parece una táctica para asegurarle la herencia,. A su muerte, una Malika de 22 años recogió el testigo y pasó a dirigir su flotilla pirata de tres barcos, de la que fue capitana. Pirateó por todo el Mediterraneo.
Dicen que se hacía acompañar por un eunuco gigante para su protección personal, y que mantenía una relación con una egipcia a la que había liberado de la esclavitud. Para ella mandó construir un palacete en Almería, y junto a ella murió, en torno a 1350, en una refriega contra el almirante franco-catalán Moreau de Perellós.

La otra fue Sayyida Al-Hurra, cuyo nombre significa «La dama libre», gobernante de Tetúan por derecho propio a la muerte de su esposo. Aunque era infrecuente que una mujer gobernara en tierras musulmanas, ella fue muy respetada y querida por sus súbditos. Se repartió con el famoso pirata Barbarroja el Mediterráneo: para él la zona oriental, para ella la occidental. Manejó los hilos de su flota pirata desde Tetuán. Fue el terror de portugueses y españoles, aunque ella manejó la flota siempre desde tierra. En 1541, se casó con el sultán de Marruecos, convirtiéndose así en una reina pirata.

Sayyida Al Hurra, gobernante de Tetuán y reina pirata de Marruecos.

El trono le duró poco, pues en 1542 el consuegro de Sayyida la derrotó y la forzó a abdicar. Se retiró a Chouen, donde reposan sus restos y donde recibe las visitas de numerosas mujeres, pues ven en esta pirata una auténtica inspiración. Hoy día es considerada uno de los personajes más importantes de la historia de Marruecos.

 

MUJERES PIRATA EN FRANCIA E INGLATERRA

Si nos movemos hacia Francia, una de las piratas más importantes fue Jeanne de Belleville, conocida como la Dama de Clisson por su matrimonio con Olivier IV de Clisson. También llamada la tigresa bretona, se quedó viuda en 1343 cuando Felipe VI de Francia decapitó a su marido por felonía. Ella juró vengarse y arrastró a sus hijos en su venganza. Muchos nobles bretones la siguieron y comenzaron a hostigar a los barcos franceses, hasta que sufrieron una gran derrota y hubo de refugiarse en Inglaterra con uno de sus hijos, pues el otro había muerto tras días a la deriva en una barca.
Allí se volvió a casar con un noble inglés y acabó sus días en Bretaña. Tras su muerte, su hijo Olivier consiguió que rehabilitaran la memoria de su padre y recuperó sus tierras y su título.

En Inglaterra tenemos a Mary Wolverstone, Lady Killigrew, hija de un caballero pirata, esposa de otro, y toda una dama pirata ella misma. Una auténtica dinastía. Hasta su suegra, lady Elizabeth Killigrew, fue juzgada por piratería. Ofrecían refugio en sus tierras a los piratas más famosos de la zona, y saqueaban impunes hasta que Mary, en 1582, se topó con la presa equivocada: un barco español que exigió justicia. Ella y sus compinches fueron juzgados por piratería pero, aunque sus cómplices fueron ejecutados, ella recibió el perdón de la reina Isabel I.

Lady Killigrew, dama pirata.

 

LA GRAN GRACE O’MALLEY

Y, por supuesto, no nos podemos olvidar de Grace O’Malley, la irlandesa cuyo nombre gaélico era Gráinne Ni Malle, reina de Umaill, líder de clan y pirata que utilizaba su fuerza naval no solo para conseguir botines si no para hostigar a Inglaterra, convirtiéndose en un dolor de cabeza para la reina Isabel I. Nacida en torno a 1530, su sobrenombre (Mhaoll, que significa calva o pelo muy corto) le viene porque se cortó el pelo cuando su padre dijo que no podía acompañarle en una expedición porque su melena se enredaría en los cabos del barco.
Se casó dos veces, tuvo cuatro hijos y, cuando la reina de Inglaterra capturó a sus hijos en contienda, no se quedo quieta. Subió con sus barcos por el Támesis vestida como una soberana y dispuesta a no postrarse ante ella, conversaron en latín y llegaron a un acuerdo, aunque la paz no duró mucho. Ambas murieron el mismo año, en 1603.

Grace O’Malley negocia con la reina Isabel I de Inglaterra.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. En el próximo artículo hablaremos de las piratas del Caribe, que fueron muy numerosas.

MUJERES PIRATAS DE LA HISTORIA I

Cuando pensamos en los piratas, a todos nos vienen a la cabeza imágenes de luchas con espadas en las cubiertas de los barcos, tesoros enterrados, barriles de ron…con un elemento común. Todas estas escenas están siempre, de forma invariable, protagonizadas por hombres. ¿Qué pasa con las mujeres? ¿Hubo mujeres pirata a lo largo de la historia? ¿Será verdad eso de que no eran admitidas a bordo?

Pues lo cierto es que sí, hubo mujeres piratas en la historia, y no pocas, aunque es cierto que en algunos momentos y zonas del mundo tuvieron que subir a bordo disfrazadas de hombre. Pero esto no siempre fue así: en el norte de Europa, sobre todo durante la era vikinga, hubo numerosos casos de mujeres piratas que navegaron y saquearon en igualdad de condiciones con los hombres.

A lo largo de una serie de artículos (tres, probablemente, pero ya iremos viendo) os hablaré de estas mujeres que, desconocidas en su gran mayoría frente a sus homónimos masculinos, demostraron que el valor, el arrojo y las ansias de libertad, de poder o de venganza no son exclusivas del sexo masculino.

MUJERES PIRATA EN LA ANTIGÜEDAD

 

Moneda con la efigie de Artemisia I de Halicarnaso

 

 

Pero empecemos por el principio: en la antigüedad, en una Grecia en que las mujeres apenas podían salir de sus casas en la mayoría del territorio, Artemisia I de Caria, reina de Halicarnaso, brilló con luz propia. Predecesora de la Artemisa que construyó el Mausoleo de Halicarnaso, considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo, Artemisa fue una reina pirata que se alió con los Persas para luchar contra los griegos.

En la batalla de Salamina, el gran Jerjes dijo de ella que «valía más que todos sus generales hombres juntos». Los griegos, indignados porque una mujer atacara a Grecia, ofrecieron una recompensa de diez mil dracmas por su cabeza, aunque Heródoto elogió su valor y su sabiduría.

 

 

 

 

En la actual Albania encontramos a la reina Teuta, que gobernó Iliria tras la muerte de su esposo Agrón. Expulsó a los helenísticos de sus costas, conquisto Corfú y su flota pirateó por el mar Jónico y Adriático saqueando naves romanas hasta que el senado no pudo hacer oídos sordos a las quejas de los comerciantes y se desató un conflicto que acabaría en la I Guerra Iliria.

 

EL NORTE DE EUROPA

Estatua de Freydis en Riekiavik

 

Volviendo al Norte de Europa, muchas de las que conocemos navegan en la difusa línea que separa la realidad de la leyenda. Ahí tenemos a Freydis, hija de Erik el rojo, a la que se menciona en dos sagas como participante de las expediciones vikingas a Vinlandia (que corresponde a la actual Groenlandia y Terranova).

También a Rusla, la doncella roja, la más sanguinaria de todas las guerreras vikingas, una escudera o skjaldmö noruega del s. X que luchó contra los irlandeses, quienes le dedicaron su sobrenombre debido a su crueldad y falta de compasión en la batalla. Su hermana Stikla también se lanzó al mar, para escapar de un matrimonio impuesto.

 

 

 

 

 

 

Awilda fue una princesa guerrera que vivió en el s.V en el territorio que hoy es Suecia. Hija del rey de Gotland, consiguió que su padre le diera permiso para convertirse en guerrera, consiguiendo tal fama que el rey de Dinamarca quiso casarla con Alf, su hijo. Ella se negó y escapó. Se hizo a la mar con una tripulación de mujeres comenzando su carrera como pirata.

Cuando llegaron a una isla donde una flotilla pirata se había quedado sin capitán, Awilda fue elegida su líder, y se dedicaron a piratear por toda la zona hasta el rey de Dinamarca, furioso por los ataques a sus naves, mandó a su hijo a capturarlos, sin saber que ella era la responsable. Tras la batalla, en que los daneses resultaron vencedores, Awilda se rindió. Su historia tuvo un final romántico: Alf quedó prendado de su prisionera y de su valor y carácter, y ella decidió que el príncipe había demostrado su valía. Se casaron, tuvieron una hija y acabaron siendo los reyes de Dinamarca.

Awilda o Alvilda, reina de Dinamarca.

También en el s.V, la princesa noruega Sela acompañó a su hermano Koller, rey de Noruega, a batallar contra la flota pirata de Horwendil, rey de Jutlandia. Los ejemplos son numerosos en esta zona de Europa y en esta época. La Gesta Danorum es la principal fuente de la que disponemos para saber de las vidas de estas mujeres que siguieron lo que su corazón les dictaba y lucharon codo con codo con los hombres, ganándose su respeto como guerreras y piratas.

Hasta aquí esta primer aparte. En la segunda (que puedes leer aquí) haremos un recorrido por las mujeres que piratearon en la zona centro y Sur de Europa, y nos trasladaremos a la América colonial para conocer algunas de las famosas piratas del Caribe.

RESEÑA: EIRWELL, LA ELEGIDA DE LOS DIOSES I

EIRWELL, LA ELEGIDA DE LOS DIOSES I

SHEILA G. FRUTOS

 

 


FICHA TÉCNICA
Título.- Eirwell. La Elegida de los Dioses I.
Autora.- Sheila G. Frutos
Editorial.- Autoeditado
Páginas.- 337
Tipo de libro.- Bilogía.
Año.- 2020
Precio.- 14,98€ (papel)/2,99€ (ebook)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SINOPSIS

La magia elemental del mundo ha sido robada. La vida de Eirwell está a punto de cambiar. Un día, escucha una extraña voz que le llama. ¿Habrá sido producto de su imaginación? Eirwell hallará pronto la respuesta al encontrarse cara a cara con Wynth, un dragón dorado que le revelará su verdadera identidad: ella es La Elegida de los Dioses. Su misión será crear una alianza con las razas de Igniagath para derrotar al malvado Zarc y acabar con la oscuridad. ¿Logrará Eirwell devolver la luz y la magia a su mundo?

 

OPINIÓN PERSONAL

Mi acercamiento a este libro no ocurrió de forma habitual, ya que tuve el placer de leer parte de la obra antes de su publicación y participar en su corrección. Tenía por tanto muchas ganas de leer la historia completa, pulida, terminada y preparada para salir al mundo, y debo decir que no me ha decepcionado. Partiendo de la base de que no soy una lectora habitual de novelas juveniles y que, tanto por edad como por gusto, hay recursos propios de este género que no terminan de encajarme, debo decir que he disfrutado como una enana de esta historia de fantasía en la que Eirwell, una muchacha con una vida rutinaria y poco emocionante, se ve de repente envuelta en la lucha para derrocar al rey de los humanos, un tipo de lo más siniestro, crear una alianza con el resto de las razas para conseguir sus objetivos y devolver la magia robada a todas estas razas que pueblan el mundo en el que transcurre la acción.

Eirwell es un personaje que a veces puede ser un poco inseguro e inocente, e incluso a veces te gustaría decirle que espabilara, y creo que esto es un acierto, porque ¿Qué tipo de chica de una aldea remota se ve envuelta en una trama así y se convierte en una heroína sin pestañear? Las cosas cuestan y aquí se ve esa evolución. Cuenta además con la ayuda de Araxiel, un ángel misterioso que se toma muy a pecho lo de proteger a Eirwell y Rheyart, un cambiaformas con un gran corazón que se une a la pareja y les acompaña en sus aventuras. El personaje de Araxiel me gustó mucho, creo que está muy bien construido. Atrae su forma de ser y no puedes dejar de preguntarte qué le ha pasado y cuál es su historia. Rheyart es transparente e inocente y da bastante ternura, aunque puede tener un lado salvaje…

La trama se desarrolla a través de los distintos reinos de Igniagath, por donde van pasando el trío protagonista para que los reyes y reinas se unan a su lucha contra Zarc. En algunas ocasiones creo que los gobernantes toman las decisiones de forma rápida, sin meditarlo apenas, pero ahí es donde opino que es porque en fantasía juvenil interesa más seguir la acción que ahondar en la psicología de los personajes, pues se piden tramas ágiles y mucho movimiento, aunque a mí me hubiera gustado más que en algunos casos costara más resolver esa decisión, fuese a favor o en contra.

La magia en este mundo está bien construida, tiene unas normas claras que hay que seguir y eso me parece un acierto porque hace que no todo pueda siempre solucionarse con magia, ya que eso es un peligro que puede cargarse la coherencia interna de una trama en un segundo si no se va con mucho cuidado. En este caso, el sistema de magia está bien desarrollado, con dificultades y consecuencias debido a su uso, y hasta la protagonista tiene que atenerse a estas normas, a pesar de ser la elegida.

Hay varias subtramas en esta obra que le dan profundidad y complejidad: tenemos la historia de Araxiel, tenemos el (inevitable) triángulo amoroso que debe haber en toda novela (y que aquí se trata de forma sutil sin darle excesivo protagonismo. Gracias, Sheila, porque la historia si no podría verse eclipsada por esto. Un aciertazo centrarte en lo importante) y tenemos «algo» en el pasado de Eirwell que no conocemos pero que sobrevuela toda la historia. Flashes, recuerdos, voces que acuden a la protagonista y le hacen dudar hasta de su identidad. Esta en concreto está muy bien llevada, mantiene la tensión, sabes que algo va a ocurrir pero no sabes qué y, cuando por fin se descubre, te deja sorprendida y satisfecha. Es un giro que hace que el cliché de La elegida con que comienza de una vuelta y tenga una explicación.

El final da otro giro que te deja sin aliento y que hace que desees con todas tus fuerzas que la autora publique la segunda parte ya mismo para saber cómo continúa.

Así que, si os gusta la fantasía juvenil, os recomiendo este libro sin ninguna duda, sabiendo que no os decepcionará.

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